martes, 5 de enero de 2010

NUESTRA INTERNACIONAL ES EL GÉNERO HUMANO


Amador Ibáñez, el chileno tras www.marxismo.cl

“Yo tuve un hermano que iba por los montes mientras yo dormía”
Julio Cortázar.

Amador Ibáñez, tan chileno con su bigote bien cortado y su gusto fanatizado por los caballos, hace años sostiene el sitio www.marxismo.cl, la página más completa del marxismo revolucionario e integral existente en Chile. Amador no es ni alto ni bajo. Sus ojos centellean ese gris-verde de los chilenos del centro del país. Como también es un oficial militar formado en Cuba en los años negros de la dictadura pinochetista, luego de lo cual se batió junto a muchos chilenos contra el imperialismo en la Nicaragua revolucionaria de comienzos de los 80, a veces habla golpeado y convincente.
Amador, en los 60 militó en las Juventudes Comunistas cuando todavía no cumplía los 15 años. Pocos años después se incorporó a la defensa del gobierno del Presidente Salvador Allende, cumpliendo tareas especiales. Inmediatamente después del Golpe de Estado, fue expulsado de la carrera de Filosofía del Pedagógico de la Universidad de Chile, y se entregó, en el ámbito social, a la recomposición del movimiento estudiantil diezmado por Pinochet, y a colaborar con el mítico dirigente sindical de la Construcción , Héctor Hugo Cuevas, “el loco Cuevas”, fallecido hace años. Paralelamente, comenzó a participar en los primeros agrupamientos para resistir de manera armada a la dictadura. Durante el período 86 -87, decide al lado de muchos formar el Frente Patriótico Manuel Rodríguez autónomo de la dirección del Partido Comunista. Tres años estuvo preso en Argentina, acusado por el secuestro del Coronel Carreño, militar del régimen tirano, después de lo cual fue sobreseído sin poder comprobársele ninguna participación en el hecho. En los 90 retornó a Chile, donde, ante el cambio sustantivo del escenario político en el país, se dio a la tarea de partir por el principio: colaborar con la lucha incesante por la recuperación de la conciencia emancipadora de los pueblos y los trabajadores a través del sitio www.marxismo.cl
En la actualidad milita en el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores (MPT-Chile), específicamente en el equipo de Educación y Formación Política. Estudioso de la economía heterodoxa, se pasea tanto por los clásicos del marxismo (Marx, Rosa Luxemburgo, Gramci, Mariátegui), pasando por Joan Robinson, Sraffa y Kalecki; Della Volpe y Kosik; y su gran amigo trasandino, Hugo Azcurra.
Su película favorita es Tierra y Libertad de Ken Loach. Amador se llama asimismo “soldado del pueblo” y en medio de café y cigarrillos contesta pensando bien lo que pregunto.

LA PÁGINA BLINDADA
¿Por qué marxismo.cl?
“Nunca será demasiado repetir que sin una teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario. El continente de reflexión y práctica que abre una época de madurez del movimiento obrero también se expresa necesariamente en la síntesis de lo más avanzado del conocimiento y prácticas emancipadoras que empieza a realizar Carlos Marx y Federico Engels. Surge así el socialismo científico. Sobre este campo de acción y reflexión empieza a caminar una nueva fuerza histórica que puja por la superación del capitalismo e implica poner en marcha un continente de pensamiento que incorpore lo más avanzado del conocimiento humano al servicio de la emancipación social. Ya no basta entonces un juicio valórico al nuevo sistema de dominación impuesto tras las revoluciones burguesas del siglo XVIII y XIX. Las relaciones sociales se complejizan y debe aplicarse un método científico, un método analítico-sintético, que permita relevar de forma precisa qué es y cómo funciona el capital y, por ende, la relación capital/trabajo. Se abre entonces un espacio de reflexión teórica respecto de los aspectos objetivos/subjetivos sobre los que descansa el más moderno de los sistemas de dominación de clases, el capitalismo, y por esta vía develar cómo él puede ser efectivamente superado. Este método histórico se incorpora a la praxis emancipatoria de los trabajadores y los pueblos echando las bases para un nuevo período de transformaciones, una época, un largo período donde ya las fuerzas de la emancipación social adquieren carácter de sujeto histórico dentro de los márgenes que le impone una nueva formación socio-económica. Desde 1848 en adelante, el movimiento obrero adquiere mayoría de edad y comienzan, desde lo pequeño a lo grande, con avances y retrocesos, levemente a surgir las condiciones materiales y culturales para la nueva transición histórica. El capitalismo ha madurado y se vuelve históricamente reaccionario, teniendo que mantener las nuevas condiciones de explotación, dominación y despojo. La nueva tendencia implica un proceso de empobrecimiento epistemológico y viene una fase de declinamiento en que la producción de nuevos conocimientos científicos sobre la realidad social empieza a ser sustituida por mera producción ideológica. Así pues, se inaugura definitivamente la era que puja por una nueva realidad, la realidad del socialismo. La revolución de octubre de 1917, lanza definitivamente la clarinada de una nueva época.”

¿Sobre qué alimentadores se constituye el marxismo revolucionario?
“Cómo bien resumen Lenin, son tres las fuentes genealógicas del marxismo. La economía política inglesa que logra desarrollarse junto a la maduración y al triunfo definitivo del capitalismo sobre las formaciones sociales que le antecedieron históricamente. La filosofía alemana que lleva, a pesar de sus formas idealistas, al máximo desarrollo el método dialéctico, superación del dualismo y la lógica formal, junto al desarrollo más elevado de las concepciones desmistificadoras de la religión. El socialismo utópico francés con su crítica moral al capitalismo y búsqueda de una nueva sociedad de iguales y libres.”

Desde tu mirada, ¿Cuál es la talla epistemológica del marxismo?
“El marxismo, la producción práctico-teórica sobre las bases echadas por Carlos Marx y Federico Engels, se vuelve la síntesis de lo más sólido del pensamiento humano para entregar las armas teóricas para la emancipación del proletariado moderno: la mayoría de los desposeídos de toda propiedad privada sobre los medios de producción y que sólo tiene su fuerza de trabajo para vender o alquilar. El marxismo es la respuesta más avanzada frente al desarrollo moderno, capitalista, de la explotación, dominación y despojo de las grandes minorías por castas ociosas y depredadoras. El capitalismo tiene que desarrollar en su seno todas las contradicciones de la sociedad de clases y por tanto ha de generar las propias condiciones para su superación histórica y preparar la clase social capaz de llevar adelante estas tareas históricas.”

¿Cuáles son las distinciones clave de la producción de Marx y Engels?
“Es fundamental, entonces, tener en cuenta de que el método materialista, dialéctico e histórico que empieza a desarrollar Marx –que de sus propias palabras sabemos, no era marxista- es a su vez él mismo histórico y se nutre de la práctica viva de la lucha de los trabajadores, del despliegue del movimiento real que puja por superar el capitalismo, y, por tanto, su completamiento en tanto método sólo puede realizarse con la superación del objeto de su crítica, en particular el capitalismo y, en general, con la sociedad dividida en clases.”

LA LUCHA DE IDEAS Y LA CRÍTICA
A ese marxismo le agregaste un .cl…
“La parte del ".cl" se debe a las reflexiones que se fueron dando al momento de salir de la dictadura y entrar en un período tan complejo de consensos que han hecho retroceder y anulan las conquistas de las mayorías trabajadoras y despojadas del país. Se hacía necesario prepararnos para combatir en otros espacios, en el plano de la lucha de ideas. Estas tareas para nosotros que éramos militantes comunistas y operábamos en el FPMR, se encontraban retrasadas producto de la urgencia de la Rebelión Popular de Masas, que por la urgencia de derrocar al tirano no permitía el suficiente desarrollo de la conciencia socialista, transformándose en uno de los principales escollos para reorganizar las luchas de los trabajadores y el pueblo con autonomía de las ideas y las prácticas políticas de las clases dominantes. Nos encontrábamos pues, en posiciones de debilidad estratégica frente al poder totalizante de las clases dominantes reconstituidas gracias a la dictadura militar y consolidadas en un nuevo proyecto de dominación y entrega al liberalismo financiero. Era necesario “volver a Marx”, pero no para crear nuevos mitos, sino para recuperar la capacidad crítica y autocrítica que permitiera completar las herramientas teóricas para poder dar respuesta a los nuevos desafíos que la “transición democrática” –la consolidación del patrón actual de dominación- nos imponía. Teníamos que “tragarnos a Marx”, y en eso estamos.”

Con el nacimiento del FPMR, el Partido Comunista procuró llenar el llamado “vacío histórico…
“Durante los años de organización de las primeras formas de resistencia a la dictadura se fue constituyendo el mito del “vacío histórico” en su forma de vacío de política militar. El estudio de la ciencia militar y la práctica del arte de la guerra en las misiones internacionalistas, nos fueron enseñando que para comprender la guerra teníamos que comprender la política y luego para comprender esta, teníamos que adentrarnos en la crítica a la economía política y las políticas económicas sobre las que se basa el actual desarrollo del capitalismo en Chile, la región y el mundo entero. Digo que al final era un mito, bastante útil para levantar la resistencia más encarnizada a la dictadura, pero en tanto mito tenía sus propios límites. El vacío histórico que preconizaba nuestro Partido Comunista -recordemos que el FPMR era su brazo armado-, en el fondo, era un vacío ideológico de proporciones estratégicas. Ello estaba basado en lecturas ortodoxas criadas al brebaje de manuales que tendían a la vulgata. La ortodoxia se basaba en lecturas mecánicas que surgieron luego de la muerte de Lenin y que hoy conocemos como DiaMat e HistMat. Los profundos cambios que se sucedían en la URSS , luego de la muerte de Lenin, dieron paso a una centralización del poder en manos de una nueva "clase política" que sustituye el poder del soviet y se enquista en las instituciones de dirección de ese inmenso territorio y en base a la justificación de las urgencias de la guerra se termina por disciplinar a las grandes mayorías despojadas del poder real que habían logrado con el triunfo de la Revolución de Octubre. Para justificar estos procesos se levanta un andamiaje propagandístico que frena el desarrollo del pensamiento revolucionario, las razones de Estado se vuelven más poderosas que las razones de la revolución emancipadora.”

Entonces, la teoría y práctica revolucionarias se esclerotizaron…
“No bastaba con entender que el pensamiento revolucionario se había congelado –al menos en las esferas del oficialismo comunista-, en lo práctico como en lo teórico, había que hacer un proceso que implicaba re-educarnos. Abandonando la superficie de los discursos de la guerra fría, teníamos que tomar el toro por las astas y ponernos a estudiar en serio para vencer. Es así como confirmábamos frente a una nueva etapa de la lucha de clases en Chile, lo que habíamos empezado a descubrir ya mucho antes: que no todo venía desde Moscú y no estábamos obligados ya al “sovietichismo” con que se nos había formado en los años 70.”

EL INTERNACIONALISTA
¿Cuáles fueron tus principales aprendizajes de las luchas por la emancipación humana en los distintos lugares del mundo donde se enfrentó al imperio?
“Las experiencias de las luchas antiimperialistas en Cuba, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Colombia, Angola, Palestina, Viet Nam, entre otros tantos lugares de despliegue del internacionalismo combativo, nos entregaron enseñanzas muy valiosas a muchos luchadores que tuvimos un privilegio que dudo sea repetible, al menos por lo pronto. Lo primero es que los procesos revolucionarios no son golpes de Estado: son procesos que los tienen que llevar adelante los trabajadores y los pueblos; y que el llamado “vacío histórico” no podía reducirse a los problemas militares de la revolución socialista. Parece contradictorio que mientras más estudiamos las ciencias y el arte militar más comprendíamos que los problemas eran primero económicos, sociales, culturales, políticos y en el momento más decisivo jugaba un rol central la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores y el pueblo, resolviendo los problemas militares, y el problema de terminar con el monopolio de las armas de parte de las clases dominantes. Llegamos así a comprender que el problema militar es lógicamente posterior a la resolución de los problemas de orden político, lo cual no contradice que en algunos casos sea el punto de partida histórico. Esto no tiene que ver con callosidades dogmáticas, sino con el desarrollo del movimiento real. Los problemas de la revolución socialista son problemas de orden político y de construcción de una mayoría activa dispuesta a llevar adelante las transformaciones sociales. Lo determinante es la participación de los trabajadores y el pueblo. Son esas fuerzas político-sociales las que determinan el futuro desarrollo de las transformaciones radicales que el propio capitalismo impone.”

Mientras conversamos, los poderosos no duermen…
“Las clases dominantes cuentan con toda la maquinaria del Estado y sus formas de dominación y disciplinamiento social de carácter ampliado. El poder es, ante todo, un asunto de hegemonía político-cultural y no sólo es fuerza organizada, sino que es también consensos. Para dominar un pueblo este tiene que estar dispuesto a ser dominado. Por mucho que se avance en los procesos revolucionarios, tarde o temprano, mientras más amenazadas en su poder se vean las clases dominantes, más rápido utilizarán el monopolio de la fuerza contra el movimiento popular. El golpe militar de 1973 así lo demuestra, junto a tantos otros golpes militares en Latinoamérica. El más reciente, el golpe militar en Honduras, demuestra cómo el grado de tolerancia a las transformaciones puede engendrar incluso el apresuramiento de las clases dominantes y el imperialismo para evitar que los trabajadores y el pueblo puedan siquiera llegar a tomar la iniciativa.”

Durante mucho tiempo en Chile se habló de las formas de lucha, y cuál era la principal sobre las otras, como en una orden de compras…
“Hay que hablar del mito, puesto que se corre el riesgo de sublimar las formas de lucha y ponerlas en un ámbito de atemporalidad y convertirse en un fin en sí mismo. Esto es válido para todas las formas de lucha, incluso las aparentemente más pacíficas como la lucha electoral. El debate sobre las formas de lucha está superado históricamente en Chile. De ello se ha encargado primero Pinochet y luego los gobiernos de la Concertación.”

¿Cuál es el eje de www.marxismo.cl?
“Volver a Marx” y luego ir más allá. No ir más atrás como lo hacen los "ideólogos" de los cuales los posmo-marxistas son insignia, sino más adelante. Implica volver a poner las cosas en su lugar; la emancipación de los trabajadores es su propia obra. Ni hay revoluciones tempranas y mucho menos la posibilidad de hacer revolución por encargo, peor aún copiando y calcando otras experiencias que tienen su validez histórica y son irrepetibles en sus detalles. Hay que recordar siempre que la historia no se repite dos veces, o al menos si se repite, esto es primero como tragedia y luego como parodia, como comedia.”

LOS QUE MANDAN
¿Cuál es tu caracterización de las clases dominantes en nuestro país?
“Para comprender la actual composición de las clases dominantes en Chile, su anexión al capital financiero mundial, el desarrollo de una conciencia y cultura rentista, hay que remontarse a la crisis del patrón de acumulación basado en la ideología desarrollista, durante el proceso vivido antes, durante y después del gobierno de la Unidad Popular. El propio golpe militar de 1973 demuestra que los procesos sociales son irreversibles. La dictadura militar no reprodujo un retroceso al “Estado de Bienestar” (una mera contrarrevolución como un volver a foja cero). La dictadura militar en Chile, sepultó definitivamente la ilusión de una "burguesía nacional", imponiendo a sangre y fuego la acumulación originaria de un nuevo patrón de acumulación bajo la égida de la nueva ideología del liberalismo financiero conocida como “neoliberalismo”.

¿Cuál es la matriz ideológica de la Concertación ?
“El actual proyecto político de la Concertación no ha hecho otra cosa que darle “gobernabilidad” al proyecto de dominación iniciado durante la dictadura. Se ha profundizado la debilidad estratégica del país, acomodándolo en la división internacional impuesta por el imperialismo a través del FMI y el BID, entre otros organismos internacionales. La actual incorporación de Chile a la OCDE es el premio al mejor alumno de la clase, y al peor vecino en la región.”

¿En qué condiciones se encuentra la Concertación a pocos días de la segunda vuelta presidencial?
“Coyunturalmente la alianza política gobernante se encuentra en franco estado de desgaste y puede ser relevada ya este año por un nuevo equipo de dirección que no cambiaría en nada el proyecto estratégico de recuperación y desarrollo capitalista iniciado durante la dictadura militar. Las cartas están tiradas y juega de banca la misma fracción de clases que ha entregado el país al capital financiero mundializado y con el cual compite -o se asocia- para obtener algunas ventajas en la repartición de cierta parte de la renta del suelo. Bastaría con analizar la situación de la industria extractiva minera, del cobre y el litio, para comprender que quien ha sido el beneficiario de las políticas económicas es el capital financiero extranjero.”

Es antigua la discusión sobre si en Chile existe una “burguesía nacional”…
“Nuestras clases dominantes no son “nacionales”, ni desde el punto de vista económico, ni ideológico, ni desde el punto de vista político. Es decir, no tienen un proyecto país independiente. Culturalmente, el rentismo es parasitismo y nulo interés por los destinos de los chilenos y nuestros vecinos en la región.”

EL CAPITALISMO EN CHILE
¿Cómo caracterizarías el capitalismo en nuestro país?
“En forma sencilla, podemos decir que el carácter dependiente de nuestra economía está determinado por el nulo interés en resolver los problemas inmediatos y futuros de la población. Si algo no se ha producido es el famoso “chorreo” que los teólogos del mercado marketearon para impulsar las políticas de ajuste impuestas por los organismos internacionales del capital financiero mundializado y realizado vía manu militari por la dictadura.”

Políticamente, muchos hablan en Chile de una crisis de representatividad…
“Hace pocos días los chilenos lloraban frente a la televisión por una serie sobre la década de los 80. Frente a la falta de perspectivas, el nuevo gobierno, de cualquiera de las dos derechas, no contará con más del 25 - 30 % de votación del universo total de electores. La gran mayoría de los chilenos ha pasado del terror de la dictadura a la espera ociosa de una alegría que nunca terminó de llegar, a un estado actual de descreimiento. Es bochornoso ver como la campaña del terror que se llevó adelante para la preparación psicológica del golpe militar del 73, hoy se reproduce como parodia para supuestamente evitar que la derecha "fascista" tome la dirección del Estado. Hoy la contradicción no es dictadura o democracia, esto ya fue resuelto y refrendado en la campaña del NO que cimentó a las formas consensuadas de dominación llevadas adelante por el continuismo concertacionista. Esta parodia, puesta en escena, si se habla off de record, cuando no se habla para la televisión se sincera: de lo que se trata es de que muchos funcionarios públicos, miembros o “clientes” de la Concertación , temen perder sus trabajos. La cuestión es cuidar la “pega” y no detener nada, es sentido común de que se trata de una ficción del clientelismo político, de la política transformada en mercancía que se transa en el mercado cómo cualquier otra mercancía. Es francamente vergonzoso ver como se sigue reproduciendo el discurso del miedo para salvar las pegas. Esto que es por una parte bochornoso y pervertido, es por otra parte un "sinceramiento" en el discurso. No puede haber proyecto emancipatorio, ni de transición verdaderamente democrática cuando el mensaje es el miedo. El discurso de la emancipación es frontal contra toda forma alienante en lo político y cultural, luego, no hay dentro de los límites del actual patrón de acumulación y dominación ninguna posibilidad de superación y transformaciones definitivas; sólo nuevas y viejas formas de gatopardismo.”

¿Por qué algunos hablan de que el pueblo chileno ha sido vencido?
“Una guerra termina cuando el vencido ya no quiere seguir luchando, y esto es lo que ha ocurrido. El pueblo chileno brutalmente golpeado por una dictadura militar, y vilmente engañado por el continuismo, hoy se encuentra agobiado. Las opciones para levantar este estado de ánimo son seguir luchando por construir una alternativa real de cambios y transformaciones que convenza a las grandes mayorías, a los trabajadores y el pueblo en su conjunto, en pos de recuperar su rol protagónico. Algo muy fácil de decir, pero nada fácil de hacer. Requiere de convicciones muy sólidas, un conocimiento muy profundo de las nuevas formas de dominación, dónde los medios de comunicación social juegan un rol brutal en la alienación, el marketing elevado a su quinta potencia, y su expresión más peligrosa, la despolitización de las relaciones sociales.”

En Chile la alienación juega un papel más que importante…
“La ruta de la alienación es muy simple: separación del hombre y la mujer del producto de su trabajo, separación del hombre y la mujer de su realidad social y de su ser en la naturaleza, separación entre la “sociedad civil” y la “sociedad política”, el ser humano transformado en cliente, en consumidor, en objeto de la dominación, la explotación y el despojo llevado a sus formas más desarrolladas.”

LA LUCHA DE CLASES EN CHILE
¿Cómo se expresa la lucha de clases en el país?
“Hoy la correlación de fuerzas es favorable a las clases dominantes y esta es la base material sobre la cual se presenta la resistencia de las clases subalternas, retrocediendo a las formas más elementales. La ideología dominante, resultado de la actual organización del trabajo, sólo puede expresarse en los intersticios que la malla dominante le impone. La lucha de clases se expresa sobre la base de la solidaridad de los trabajadores y el pueblo, cuando toda la maquinaria de dominación impone una actitud individualista, el consumismo es para que el individuo compita con sus pares, entonces los espacios son demasiado pequeños.”

¿Qué significado tiene la poca participación en el plano electoral de los jóvenes?
“La falta de interés por inscribirse en los registros electorales (el actual padrón electoral no ha cambiado sustancialmente desde 1988), y una vez inscritos, el poco interés en cumplir con las obligaciones que esto implica, los niveles de abstención y votos nulo, todo ello importa un acto de desobediencia. No es algo casual. El desencanto, el agobio, la falta de interés, todo ello es una forma muy básica en la que se expresa la lucha de clases. El no estar “ni ahí”, también expresa lo mismo. Bien que esto puede ser administrado transitoriamente, pero si no fuera así no habría tanta preocupación por garantizar prácticas de “gobernabilidad”. Los gobiernos y las clases dominantes hablan por lo que les falta, no por lo que tienen garantizado. Cuando vas al supermercado y te dicen que dar dos o tres pesos del vuelto para esta u otra institución de “beneficencia” y te dicen que eso es “solidaridad”, es porque lo que falta es justamente eso: “solidaridad”.

La lucha de clases es mucho más que el clásico enfrentamiento concreto y nítido entre burgueses y trabajadores…
“Hay que tener en cuenta que las condiciones de existencia de las clases trabajadoras son las impuestas por un sistema abrumador de dominación y disciplinamiento. Cualquier forma que no siga el curso de los acontecimientos, cualquier falta de disciplina es hoy lucha de clases, por incipiente o estrechos que sean sus límites. La lucha de clases siempre existe, puesto que existen las clases de intereses irreconciliables. Y mientras persista la contradicción irresoluble entre capital/trabajo, independientemente de los distintos sabores en que se exprese y los distintos aliños con que se sazone. Que la lucha de clases se manifieste o no en formas políticas alternativas al statu quo es otro asunto, es parte de la acción política, no responde a ningún fatalismo, sino a la actividad organizada y planificada de las organizaciones políticas cuya meta es el socialismo o la forma más ambiguas y sutiles de superación del mismo. Y digo esto, porque hoy encontramos las más diversas explicaciones a lo mismo, y las mismas explicaciones para lo distinto, los retrasos en la conciencia socialista son enormes y una gran tarea a resolver. De ahí se puede comprender porqué es tan importante para la clase política dominante despolitizar a la población. De ahí que es tan importante mantener a las mayorías en la ignorancia del cómo se producen las relaciones sociales y cómo funciona el capitalismo en realidad.”

EL SUJETO
Gran parte de la izquierda ha empleado mucho tiempo en determinar el llamado “sujeto de la revolución”…
“El sujeto histórico es uno sólo: el ser humano. Es el ser humano víctima de las relaciones sociales que él mismo ayuda a constituir, tanto en la micro y macro circulación de las relaciones de poder. Es víctima y sujeto a la vez, objeto de la dominación y sujeto de la emancipación.”

¿Y hay diferencias sustantivas en la propia clase trabajadora?
“Las diferencias entre obreros, trabajadores y empleados son producto o de la ideología dominante o de la abstracción, da lo mismo. La cuestión que hay que entender es que el proceso económico, el proceso material de producción y reproducción -esto ya es redundante, pero valga para recalcar la continuidad del proceso- de las condiciones materiales de la vida de los seres humanos, es uno sólo y pasa por distintos momentos de carácter lógico que van desde la producción del excedente (que es lo que se llama plusvalía) a su realización. Es decir, en tanto consumo productivo o consumo final. Como todo lo que tiene que ver con el método histórico, materialista y dialéctico, la cuestión no responde a "modelos apriorísticos", sino a cuestiones que se resuelven en la práctica política y su correspondiente reflexión teórica. No se pueden dar respuestas parciales que quedan a mitad de camino en el proceso del conocimiento, en su fase abstracta, sin mediar ningún tipo de concreción. Esto implica que hay que estudiar la organización real e impura de la organización del trabajo en la formación social concreta, histórica, determinada. Hay que tener en cuenta de que por más capitalista que sea la formación social en ella conviven formas pre capitalistas de producción junto a formas más o menos desarrollada de la propia producción capitalista y su papel, lugar y misión en la división mundial del trabajo. Si estudiamos cómo se conforman las clases dominantes sabremos descubrir cuáles son los sectores más activos de la gran mayoría de la población de explotados y desposeídos. Las clases subalternas requieren de un grado de unidad y cohesión política para poder primero defenderse de las clases propietarias para luego constituirse como mayoría políticamente activa. Desde el punto de vista teórico, hay que además tener en cuenta de que el proletariado no preexiste más que como clase en las condiciones propias que el proceso de valorización del capital les impone. Sus condiciones de existencia como clases con proyecto político e histórico propio le imprimen un desarrollo en mayores grados de organización, movilización y conciencia de clase. Esa conciencia de clase se forja en la propia lucha y desarrollo como movimiento real, sobre la base de su propia existencia material y objetiva, y requiere de su participación política para terminar de constituirse en clase como tal. Proletariado no es una categoría meramente económica, es, por sobre todo, una categoría histórica que se determina por las condiciones reales y concretas en las luchas de los trabajadores y los pueblos. Esta constitución no es un modelo a priori. Es resultado del propio desarrollo de la lucha de clases, que primero se expresa en lo económico y luego en los niveles más altos al constituirse en una nueva hegemonía.”

NATURALEZA Y EMANCIPACIÓN
¿Qué relación existe entre la destrucción capitalista de la naturaleza y la emancipación de la Humanidad ?
“El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), ni más ni menos que el trabajo, que no es más que la manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre.” (Crítica al Programa de Ghota). Si no tenemos en cuenta al ser humano en su integralidad, continuaremos rengueando, es decir caminando en un solo pie.”

CHILE Y EL RESTO DEL MUNDO
¿Dónde está Chile en el concierto regional y mundial?
“Todas las pruebas empíricas demuestran que Chile ha sido el mejor alumno del liberalismo financiero. En el país se acentúan tendencias que se dan en Latinoamérica, mostrando que el proceso de privatizaciones (incluidas las formas encubiertas de las concesiones abiertas por el gobierno de Lagos), desnacionalización de los recursos naturales, extranjerización de la economía de bienes de capitales, la flexibilización del mercado laboral, la precarización del trabajo y la mercantilización de la educación, la salud, la seguridad social, entre otros aspectos cruciales para el desarrollo soberano del país, van en la dirección de poner fin definitivamente al sueño desarrollista. Y justamente en el bicentenario se termina por volver a transformar al país en un enclave capitalista, prácticamente de corte colonial en una nueva fase más desarrollada, para la obtención de recursos naturales, alimenticios y energéticos, y algunos tan vitales como los recursos marítimos e hídricos en tierra.”

¿Los candidatos a la presidencia del país guardan alguna distancia al respecto?
“La estrategia de recolonización al sabor del siglo XXI se está completando, y ninguno de los candidatos a presidente (Ni Frei, ni Piñera) tiene una estrategia de independencia y soberanía. Las celebraciones del bicentenario de la independencia de España son una vergüenza aún mayor que la denunciada por Recabarren con motivo del primer centenario. Nada que celebrar, decía Recabarren respecto del primer centenario. Más que doblemente nada que celebrar de cara al bicentenario. Estamos frente a un oprobio que sólo podrá efectuarse con características de celebración gracias a la poderosa maquinaria propagandística al servicio de las clases dominantes.”

LAS CONTRADICCIONES PRINCIPALES
¿Dónde crees que se encuentran las contradicciones actuales del período?
“Las contradicciones son una malla compleja. Definirla como multicausal y compleja no ayuda sino sólo para empezar, pues nada nos dice de cuáles son más constituyentes que otras. Hoy, por ejemplo se levantan consignas en pos de una nueva constitución para la república, pero nada o poco se reflexiona de la necesidad de constituir una nueva república, de una segunda independencia. Esto se relega sólo a un asunto de cierta referencia romántica a las luchas en el pasado. Sin duda existe una visión romántica del pasado, lo cual no explica la necesidad de una segunda independencia, y tampoco la niega, sólo enfrenta la cuestión desde lo tangencial, evitando ir a la raíz de los problemas. Y así muchos otros asuntos, todos importantes, qué duda cabe. Los problemas del medio ambiente, por ejemplo. Algunos los reducen a una cosmovisión, no dando cuenta de que los propios cambios en el medio ambiente permiten constituir nuevas cosmovisiones. Entre el romanticismo, el reduccionismo (antes económico y hoy ecoculturalista), los fatalismos, nuevas formas de ortodoxia, etc., todas ellas pretenden obviar lo primordial: que vivimos en una sociedad capitalista altamente desarrollada (desde el punto de vista capitalista, obviamente); que nuestros destinos están atados, cómo piedra al cuello del ahogado, a los destinos del capital financiero mundializado; que nuestros gobiernos ni siquiera ya podemos de calificarlos de títeres, sino de meros administradores de la hacienda extranjera. Frente a todos estos problemas, lo fundamental es desarrollar una conciencia anticapitalista y antiimperialista.”

¿Pero si pudieras sintetizar en una contradicción esencial?
“Hoy la contradicción es barbarie capitalista o socialismo. Ello resume y unifica todas las contradicciones que se levantan sobre el actual patrón de acumulación capitalista impuesto por los consorcios transnacionales y custodiado por la reorganización del imperialismo como gendarme internacional.”

LA IZQUIERDA EN CHILE
¿Cómo observas a la izquierda en el país?
“La dispersión política no es más que un reflejo de las condiciones sociales y económicas del estado actual de la organización del trabajo, su precarización, las prácticas antisindicales, el desempleo, en general, la fragmentación de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo en su conjunto. Todo se ordena en función de los intereses de la supeditación del país a los círculos de poder del capital financiero mundializado. Es decir, existe una gran dispersión y recién este último año hemos podido "tomar una cabeza de playa" que promete revertir tal situación. El 2010 pensamos consolidar esta nueva tendencia a la ruptura de la precarización de la vida de los trabajadores y el pueblo, para ello declaramos el 2010 como “Año de la Unidad ”.

¿Qué lugar ocupa el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores en la dinámica general que adviertes?
“Cada paso del movimiento real vale más que una docena de programas. Por lo tanto, si no era posible -y las circunstancias del momento no lo consentían- ir más allá del programa de Eisenach, habría que haberse limitado simplemente a concertar un acuerdo para la acción contra el enemigo común… Sabido es que el mero hecho de la unificación satisface de por sí a los obreros, pero se equivoca quien piense que este éxito efímero no ha costado demasiado caro.”. Lo expuesto por Carlos Marx en su Crítica al Programa de Ghota refleja con mucha fidelidad cuál ha sido el tono político que ha permitido la construcción del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, es decir, si no somos capaces de ponernos de acuerdo en un programa integral para las transformaciones socialistas para Chile, al menos hemos de partir por la unidad para la lucha sobre demandas comunes para, de este modo, constituir una práctica y una reflexión común que nos permita crear las bases para la construcción política presente y futura.”

¿Qué es el MPT, sobre toda definición?
“El MPT es una alternativa al travestismo de una izquierda que vendió su alma por un reconocimiento económico y tuvo que pagar su precio con obsecuencia a la "oportunidad" de subirse a la mesa de negociaciones por la ventana y sobre los resultados de las luchas de resistencia de un amplio sector de la población. El MPT es la síntesis de una consecuencia, la forma que hemos encontrado para participar y hacer política desde los intereses de los trabajadores y el pueblo. Y se preguntarán muchos cómo sabemos cuáles son los intereses de los trabajadores y el pueblo, y es muy simple, siendo parte consustancial de una mayoría que tiene que trabajar para seguir sobreviviendo. Es una pregunta que no puede resolverse desde la mentalidad del funcionario, llámese al patrón Estado, ONG o institución partidocrática. El MPT está mandatado a sostener la esperanza y la realidad de que un Chile distinto no sólo es posible sino necesario, y que sólo puede ser resultado de la organización, movilización y conciencia de los propios trabajadores y el pueblo. También el MPT es la punta de lanza de un nuevo movimiento popular capaz de llevar adelante las transformaciones sociales y económicas que pongan en el centro los intereses que el capital financiero y la partidocracia no pueden llevar adelante sin contradecir sus propias cualidades esenciales, pues el objetivo de la maximización de las ganancias y la renta, está claramente a contrapelo de los intereses de las mayorías productoras de las riquezas que luego son arrebatadas para llenar las arcas de una casta parasitaria con oficinas en EEUU, Europa, Japón y el resto de los países centrales del sistema mundial del capitalismo.”

¿Cuáles serían las tareas a corto y mediano plazo del MPT desde tu mirada?
“El MPT tiene que dar respuesta a las coyunturas, la crisis económica, las elecciones, entre otras, pero lo más importante es que genere sus propias coyunturas imponiendo en la agenda pública, en la agenda política, los intereses de las grandes mayorías una y otra vez postergados por las clases políticas y las castas dominantes.”

EL PARTIDO
¿Cuál es la actualidad del marxismo en esta hora difícil?
“Para sintetizarlo, podemos decir que la vigencia del marxismo tiene que ver con la vigencia misma del capitalismo y la lucha de clases que él mismo genera. El marxismo no es más que una de las fuentes principales sobre las que abreva el pensamiento y la práctica anticapitalista y antiimperialista. Toda generación tiene que luchar contra su propia ortodoxia. Hoy tenemos que seguir desarrollando las prácticas emancipatorias a partir del análisis concreto de la realidad concreta sobre la cual nos toca resistir y construir el presente como historia. La reflexión sobre ello es el ámbito de lo teórico y del marxismo como síntesis que extiende, completa y ha de superar históricamente el continente abierto por Marx, continente aún no totalmente comprendido, cómo aquello del socialismo científico.”

Haz un paréntesis sobre ese aspecto…
El socialismo científico tiene que ver con la aplicación de los avances en las ciencias a las artes emancipatorias. No hay ciencia sin arte, tal como fuera expresado en la famosa tesis 11 en Ad Feuerbach. Hoy y aquí, no se trata de explicar de una u otra forma el capitalismo y el imperialismo, de lo que se trata es de superarlo históricamente. Hoy todos podrán estar de acuerdo en la necesidad histórica de una sociedad post-capitalista. A este proceso real y no a un ideal abstracto y a priori, es lo que llamamos socialismo.”

Se ha escrito y hablado tanto del socialismo…
“Existen muchos mitos, algunos tan absurdos de identificar al socialismo con “planificación económica”. Tan absurdo como sería identificar el capitalismo al keynesianismo o al monetarismo u otra variante de la teoría económica, sea aplicando el método vulgar o el método científico. El marxismo, el continente de acción y reflexión abierto por Marx, no es un modelo apriorístico que se tenga que “imponer”, es un método histórico de reflexión sobre la praxis real de los trabajadores y los pueblos en el tránsito de superar las condiciones históricas, transitorias, del capitalismo.”

Hay versiones del marxismo que nada envidian a instructivos de mecánica básica…
“Nada dogmático puede ser marxismo, este es el único axioma posible. Si no se fundamenta lógica e históricamente en la realidad concreta entonces no es el método desarrollado por Marx, así de simple. Si se aplica un método que no es capaz de soportar la crítica de la realidad, entonces el método tiene que modificarse. El método mismo es histórico, no es un conjunto de procedimientos escritos de una vez y para siempre. Para poder cumplir con estos presupuestos hay que tomar a los pensadores y las teorías por su lado “más fuerte”, para decirlo de alguna forma, y comprender que no existe una ciencia aparte que pueda ser denominada marxismo. El marxismo no es lo que vulgarmente se ha entendido desde las ortodoxias de turno por “socialismo científico”. Sería tan ridículo que llegaríamos a decir que existe una geometría burguesa y una geometría marxista. Si esto suena ridículo porque no habría de sonar ridículo hablar de una economía burguesa y una economía marxista o proletaria. La sociología, por ejemplo, como todo el conjunto de las ciencias sociales han sido desarrolladas prácticamente junto con el desarrollo del capitalismo, y esto no puede significar que una ciencia sea burguesa per se. Las ciencias, o el conocimiento científico, son también un campo donde se despliega las luchas de las clases, sus fracciones y alianzas transitorias.”

Frente al método marxista, ¿Qué es lo importante hoy?
“Hay muchos mitos, y hoy lo fundamental es desmistificarlo todo. Todo se evapora decían los clásicos, esto es tan cierto, que si algo no logra evaporarse por sí mismo, acerquémosle candela. Con el marxismo pasa lo mismo, si acaso alguien desde una errática ortodoxia afirma que es en sí mismo una ciencia, entonces pongámosle candela, pues no es lo mismo economía marxista que un acercamiento, un hacer marxismo en la crítica a la economía política y la política económica siguiendo y ampliando el método utilizado por Marx, el método crítico práctico: de lo abstracto a lo concreto.”

Un tema tabú tiene que ver con la pertinencia del Partido de la emancipación…
“Respecto de la concepción del Partido podemos responder sin temor a equivocarnos que es un asunto determinado por las propias condiciones que genera la lucha de clases. En Chile no partimos de foja cero. Por más retrocesos que hayamos experimentado, la experiencia histórica no desaparece ni se desvanece totalmente. El Partido es la condensación de la actividad política de los trabajadores y el pueblo, es su propia obra. Cómo todo, en la lucha emancipatoria de los trabajadores y el pueblo, el Partido no responde a modelos apriorísticos. Es la centralización política de la socialización de las distintas formas de resistencia a la dictadura del capital. Cuando decimos que nuestras concepciones no responden a "modelos" prefabricados, decimos que nuestras concepciones forman parte de la creación dinámica de las condiciones subjetivas del proceso de transformaciones sociales que se despliega desde el pie. Es la borra, el mosto de una fuerza que surge desde la unión de la tierra, el agua, el fuego y el trabajo útil de millones de hombres y mujeres concretos. Para nosotros el centralismo democrático es un contenido y no una forma particular de organizarse, es el movimiento esencial de la nueva sociedad que se gesta en el seno mismo de la sociedad actual. Es la forma más desarrollada de la construcción de un nuevo poder y hegemonía popular, y por tanto, no responde a los viejos cánones y paradigmas formales, partidocráticos, de hacer política. Por ello nuestra concepción de construcción política es parte orgánica de nuestra línea de construcción revolucionaria. Para que se entienda mejor: las formas que ha de adoptar son propias de la superación de las formas orgánicas tal como las hemos conocido hasta ahora. El Partido no es un fin, es un medio para viabilizar las tareas socialistas hoy, por tanto, es un estado mayor dinámico que concentra, prepara, profesionaliza y organiza generalizando las luchas del movimiento real. No inventa las formas de lucha; adquiere la suficiente flexibilidad para adaptarse y generalizar las mejores prácticas emancipatorias. Es producto del análisis concreto de la realidad concreta, es reflexión democráticamente centralizada que pretende adelantarse a los escenarios presentes y futuros de la lucha de clases y se organiza para garantizar su éxito. Hasta aquí nos ha dado resultados, no tenemos duda que lo seguirá haciendo, pues recoge las mejores experiencias de la historia de las luchas de los trabajadores y el pueblo, tanto en Chile, como en la región y el mundo entero. Si tuviéramos que resumir toda nuestra concepción y método tendríamos que decir que se basa en la acción y reflexión más vital que desde el presente como historia genera las condiciones para las transformaciones socialistas en esta formación social concreta llamada Chile, y es el movimiento esencial de toda historia futura. La emancipación social, obra de los propios trabajadores y los pueblos del mundo entero, es la conjunción de las tareas, de lo pequeño a lo grande, que hagan realidad la posibilidad objetiva del socialismo, como fase o período histórico a transitar en un época en que los hombres y mujeres toman conciencia de la necesidad de la erradicación de la actual sociedad de clases. Vivimos la época de la transformación definitiva del mono en hombre. De ahí que tan porfiadamente sostenemos que nuestra internacional es el género humano.”


Andrés Figueroa Cornejo
Enero 4 de 2010
http://www.marxismo.cl/

martes, 27 de octubre de 2009

"El peor enemigo de la Revolución es la ignorancia"


Entrevista con Alfredo Guevara.
Leandro Estupiñán Zaldívar
Calibán
Concedí al compañero Leandro Estupiñán una entrevista formal y que debió, en consecuencia, ajustarse a temas y términos. Es tal la indignación que me producen ciertos senderos trazados e impuestos que ante este talentoso periodista, presentado con el aval de Graziella Pogolotti, estallé en torrente a veces inconexo, pero siempre retornando a ciertas ideas, concepciones y experiencias. Quedaron así violadas las reglas del juego y la entrevista desbordó su propósito. Releída en bruto decidí revisarla y ordenarla y se produjo este texto no-texto y tampoco entrevista que adelanta seguramente otro texto-memoria que debo redactar con urgencia por razones obvias. No hay que olvidar, pero sólo para ser mejores. Creo que Leandro Estupiñán es y será un magnífico periodista; me sacó de esas casillas en que algunas personas, y en mi caso temas, quedan abroquelados. Los reservaba para abordarlos a mi manera, frase a frase pensada y pensada. Salió así, pues adelante. El periodista-entrevistador debe, para serlo de veras, respetar al interrogado y sus opciones, pero ser incisivo, provocador y acorralador. Lo grave e inadmisible es cuando la provocación y el acorralamiento resultan de la vulgaridad y la ignorancia o de la muy común falta de gentileza y pobre educación ¡Qué magia desarmadora se produce cuando el interrogado enfrenta inteligencia fina y estilete bien graduado! Esa fue la experiencia. Y la agradezco.
Alfredo Guevara
------
Entrevista con Alfredo Guevara
El encuentro con Alfredo Guevara (1925) en mayo de 2007 fue extraño, pero mucho más raro ha sido el resultado de aquella conversación fraccionada, por cuestiones inexplicables, en dos secciones. Una transcurrió en su oficina del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano. La otra, en el recibidor de su casa en el Vedado. Entablamos el diálogo entre cuadros de los más notorios artistas (coleccionarlos es una de sus pasiones) que ofrecen un fresco de lo que entendemos por Cuba, la Revolución y estos años que le han convertido en una figura polémica. Aquí transcrito, apenas podríamos llamarlo entrevista. Luce más como un testimonio. Y, por supuesto, lo es. Ambos encuentros, de los cuales nos separan dos años en los que Alfredo Guevara ha tenido tiempo para reflexionar sobre lo dicho allí, y sobre la vida en general, fueron un descenso a la memoria. Quisimos traer de vuelta algunos temas, “romper ciertos silencios”, le llama él. Esos silencios que abrazan la realidad cual animal inhóspito que aquella noche nos acechaba.
------
Creo que a mi generación, es decir, la de Fidel —generación que tiene la responsabilidad de haber pensado y echado a andar, con el sacrificio suyo y de otros que han desaparecido- la Revolución , no la ha defendido como debía. Ha habido demasiado silencio, demasiado hablar hacia el exterior y no sé por qué razón, entre nosotros, se ha esquivado la polémica, se ha esquivado la refutación.
Hace una cierta cantidad de años planteé a Fidel que no quería seguir en los cargos, renuncié. No cómo se renuncia en otros lugares, sino que le pedí que me liberara de todo lo que se pudiera menos del Festival —quería seguir en el trabajo latinoamericano—. Quería tener tiempo para escribir y para seleccionar documentos y publicarlos. Me dio esa autorización y es lo que estoy haciendo. En estos últimos tiempos, con esa polémica que tú sabes que se armó, ha quedado muy claro que este pensamiento que tengo es más que correcto. Los protagonistas teníamos que hablar.
Yo me horroricé hace unos años con la muerte de Bilito Castellanos. Me di cuenta que de aquel grupito que nos conocimos en nuestro primer año de la Universidad y que, poquito a poco, incluso turbulentamente, fuimos intimando y acabamos por ser un grupo de amigos para siempre, había desaparecido casi todo el mundo. Pero, Bilito me interesaba mucho, no solo por el cariño, casi amor, que le tenía, sino porque era uno de los que podía escribir. Y dije, bueno, qué es lo que queda…
Creo que de aquellos primerísimos años, los años en que se preparó la Revolución y en que se gestaron otros momentos —momentos decisivos como el Moncada y, después, el Granma, la Sierra …—, los protagonistas que podían reseñar, con conocimiento verdadero, profundo, detallado de las cosas, ya casi no existen. Es por eso por lo que estimulé hasta donde pude —porque en estas cosas Fidel toma sus decisiones él— la entrevista con [Ignacio] Ramonet. En realidad, ya había habido un intento hace muchos años; pero, y sé que no le gustaría esto a quien queda de entonces…, me alegro que no haya sido en la época. Giangiacomo Feltrinelli intentó que se hiciera una entrevista en forma a Fidel, pero era muy temprano. Realmente, esta entrevista de Ramonet ha llegado en el momento oportuno, en el momento en que ya habíamos tenido la experiencia de la Revolución , un proceso que quería construir una sociedad más justa, que ha soñado con ser socialista.
El socialismo, en realidad, nadie sabe qué es hasta ahora, puesto que no hay ninguna experiencia válida de socialismo, ni siquiera la nuestra. En realidad, sigue siendo una utopía. Una utopía en la cual todavía creo, y en la cual ya muchos no creen. Muchos dicen que sí, pero tú, que eres joven, sabes muy bien que hay mucho escepticismo y muchas preguntas que se hace la gente, los que siguen queriendo que exista, pero se hacen preguntas. Entonces, como yo sí creo que vamos a llegar, llegará una generación, no sé si esta u otra, pero llegará…, sigo queriendo hacer una contribución a esta edad ya avanzada que tengo. Y en este caso, aceptar tu entrevista, sin conocerte, sabiendo que me expongo a que me utilices, acepté correr el riesgo. Para mí, lo peor es no correrlo. Por eso, estoy haciendo esta introducción. No sé si tú vienes con preguntas, pero yo quiero hacer una pequeña exposición.
Yo creo que la época a la que tú te quieres referir, puntualmente a Lunes de Revolución, no puede ser comprendida sin un análisis político, que es también histórico. Es decir, de cómo se construyó la Revolución.
Al triunfo de la Revolución , el Movimiento 26 de Julio, al que pertenecía ya en ese momento, no tenía una influencia marcada —sí emocionalmente, pero no estructuralmente desde el punto de vista ideológico— sobre la generación intelectual. No tenía a las capas de la intelectualidad artística. El Partido Socialista Popular había hecho un buen trabajo en esa dirección, porque no había manejado la tesis soviética del realismo socialista. Había sido inteligente su política con los intelectuales. Más bien, se había centrado en la identidad. En lo que a mí me tocó conocer, con la edad que tenía entonces. El PSP fue beneficiado para desarrollar esa influencia por el hecho de que el final de la Guerra Mundial , antes de que empezara le Guerra Fría, que empezó casi enseguida, desarrolló un clima de esperanza en el mundo. La Unión Soviética había jugado un papel muy importante en la derrota del nazi-fascismo y tenía la simpatía mundial. La tenía también de los judíos y de la intelectualidad judía del mundo, que era más que importante. Una parte de ella, la que se salvó, se había refugiado en los Estados Unidos. El viejo Partido, el Partido Socialista Popular que, confeso o no confeso, seguía los lineamientos de los restos más o menos encubiertos de la Internacional —que, en definitiva, era Stalin y el estalinismo—, y que perjudicó su imagen por su alianza con Batista, se benefició en imagen porque la Alianza Mundial Antifascista se creó para apoyar a los países en lucha; pero, en realidad y en particular a la Unión Soviética , y condujo al Partido Comunista Norteamericano, bajo la dirección de Earl Browder, a suavizarse. Y mientras Stalin no cambiaba su política interna respecto a los intelectuales, hacía afuera desarrollaba una forma de apertura, de alianza, de frente único. Por lo tanto, la política del Partido Comunista cubano, con nombre de PSP, fue la del frente único. Y el frente único no se logra nada más que haciendo concesiones. Roosevelt estaba en los Estados Unidos. Earl Browder era el dirigente del Partido y marcó ciertas líneas, esas líneas también se adoptaron aquí. Estas cosas aunque las seguía en la época, era tan joven que no quiere decir que las comprendía bien. Fui comprendiéndolas más tarde, cuando me tocó vivirlas conflictualmente.
Hace dos años, más o menos, alguien hizo un estudio en Francia sobre esa época y las cosas relacionadas con la vida intelectual, basado en correspondencias, etcétera, de las que dispone y de las que no dudo. Casi al mismo tiempo, recibí una llamada extrañísima de una persona que decía —puedes fijar la fecha, pues fue exactamente con la muerte de Guillermito Cabrera Infante— que quería lograr que alguien, al que yo conocí, se reconciliara conmigo. Resulta que ese alguien que quería reconciliarse conmigo era Germán Puig. Él quería reconciliarse conmigo ahora que había muerto Guillermito. Yo me quedé asombrado.
En el año 49, parcialmente, estuve por Europa. El 50 y 51 me lo pasé en Europa, básicamente en París, Praga y Roma. Entonces, para mí era… Había conocido a Germán Puig en Cuba, pero lo reencontré en la Ciudad Universitaria de París y me pareció muy simpático. Entonces, resulta que yo he tenido enemigos que no sabía quiénes eran. No sabía que tenía un enemigo. Un muchacho que había conocido aquí, que me parecía simpático también y que le gustaba mucho el cine. A mí me gustaba mucho el cine también, más nada. Pero, él había tratado de organizar cine-clubs y cinematecas, había tratado de organizar cosas, etcétera, y había tenido un conflicto con Titón [Tomás Gutiérrez Alea], a quien excluye de este conflicto, en este lío del que me enteré yo tarde. Es decir, me he enterado, ahora que tengo ochenta, no antes, de que yo había tenido un enemigo hace cuarenta o cincuenta años, no sé cuantos. Yo no sabía que tenía un enemigo con el que tenía que reconciliarme. Y de las cosas que habla el estudioso de Francia, que me parece una persona honesta, limpia, que está trabajando con papeles… Hago un paréntesis para decirte que por eso estoy haciendo esto, porque sé que a quien trabaja con papeles puede armársele una confusión tremenda. Los papeles dan pistas, pero hay que hablar con los protagonistas, y ya no tienes cómo hablar con casi ningún protagonista. Hay unos cuantos protagonistas aquí con los que tal vez ya hayas hablado, pero no van a decirte lo que yo te voy a decir ahora. Es decir, tengo experiencias extrañísimas de esas cosas. He descubierto que tenía un enemigo, con el cual tenía que reconciliarme. Voy a aceptar, pero necesito tiempo para hacerle una carta diciéndole que vivo asombrado de que hayamos sido enemigos. Esto, para decirte cuán complejas son estas cosas.
Cuando conocí a Fidel teníamos 19 años. Ya yo había empezado a caminar hacia el marxismo rápidamente; pero, yo venía de la anarquía. La imagen del anarquismo es de un tipo loco con cuatro bombas en el bolsillo, sembrando el terror por todas partes. Mi anarquismo y mis ideas no estuvieron exentas de eso, pero eran ante todo libertarias. Fui formado por mis profesores en la Universidad , básicamente, y bajo la influencia también de algunos… Fernando Ortiz no fue mi profesor y María Zambrano fue profesora en la medida en que asistía a sus conferencias… la admiraba mucho. También, por ciertos profesores republicanos. Pertenecía a una organización anarquista del puerto. Nada más que había negros, además, estibadores. Fue una experiencia. Si alguien, algún día cuando yo muera, empieza a indagar en mí, dirá: este es un cambia casaca que no tenía nombre. Porque pertenecí a la Juventud Auténtica , a la Juventud Ortodoxa y pertenecí a la Juventud Socialista. Y mientras era de la Juventud Ortodoxa y de la Juventud Auténtica , pertenecí a la Alianza Revolucionaria , que era la organización anarquista. Pero lo que cualquier investigador tendrá que aprender es que la realidad no es monolítica, ni en las personas ni en la sociedad. Está llena de conflictos y mi caso era el caso de alguien que estaba buscando y que a esa edad eso es lo único que puede hacer alguien: buscar. Estaba buscando un asidero intelectual, ideológico, político. Finalmente lo encontré en el marxismo. Pero, no encontré, salvo raras excepciones, idóneas personalidades del marxismo que representaran el marxismo que empezó a adentrarse en mí.
¿Por qué te digo todas estas cosas que no es lo que te interesa? Llega el triunfo de la Revolución. Yo me he ido del Partido, en medio de la clandestinidad. Lo discutí con el Partido. Me pasaron algunas cosas que me decidieron a romper. Primero, el grupo mío, de amigos, no estaba en el Partido. Eran los que rodeaban a Fidel. Eran Pedrito Miret, Léster Rodríguez, Melba [Hernández], Yeyé [Haydeé Santamaría] menos, aunque estuve bajo el mando de Yeyé después. Y Fidel y Raúl. Fidel y Raúl estaban en las mismas ideas. Pero, como yo era el que estaba más lanzado, nunca en público, pero ellos, en relajo, porque éramos unos jovencitos —no pienses en Fidel el estadista de ahora, ni en la figura histórica, ni en nada de eso—, me decían Guevaroski y Alfredoski; nunca en público, porque entonces se rompía la unidad que teníamos, el papel que jugábamos en la Universidad. Cuando estábamos solos me decían esas cosas, porque yo era el que estaba más lanzado.
Salgo del Partido, porque en una reunión del Partido, que era una reunión de Nuestro Tiempo, donde yo estaba militando, planteé que estaba de acuerdo con la invasión de Hungría, que estaba de acuerdo con la actitud del Partido de Hungría, que había llamado a las tropas soviéticas, pero que no lograba entender cómo al día siguiente, una vez dominada la insurrección, la dirección del Partido no se había suicidado. Yo, si hubiera sido dirigente del Partido húngaro, probablemente hubiera estado de acuerdo en parar la insurrección, pero después me hubiera cuestionado: «he disparado contra el pueblo, no puedo vivir». Me hubiera tenido que pegar un tiro. Entonces, Mirta Aguirre, pidió mi expulsión. Y su hermano, que también estaba allí, Sergio Aguirre, ellos dos, me expulsaron. No te diré los otros que estaban militando allí, porque te quedarías patidifuso si dijera los nombres. Solo que no soy hombre de odios y fueron mis compañeros después hasta que murió cada uno. Creo que se confundieron entonces, y se confundieron más tarde. Allí estaba militando María Antonieta Enríquez, una musicóloga que era la esposa, en ese momento, de Carlos Rafael Rodríguez, que ya se había separado de Edith García Buchaca. María Antonieta, no sé cómo, pudo avisarle a Carlos Rafael. Esto era en plena clandestinidad. Y Carlos Rafael, violando las normas de la clandestinidad, se presentó e impidió mi expulsión. Y además Carlos Rafael se preguntó en público, un público de 15 personas más o menos, un público clandestino, se preguntó cómo yo había aguantado aquella reunión. Acepté que no me expulsaran. Agradecí a Carlos Rafael muchísimo, pero Carlos Rafael tenía sus razones para hacerlo. Yo me había convertido para Carlos Rafael, por todos estos antecedentes míos, en el contacto con [Carlos] Prío, con la Triple A , con Aureliano Sánchez Arango, que estaba clandestino en un yate, y después en un supersótano en lo que es hoy Siboney. Yo era el contacto de él con las organizaciones, con el 26, con los Ortodoxos, pues en la dirección Ortodoxa estaban mis profesores de Filosofía y Letras de la Universidad.
A mi regreso de Europa me tocó vivir otra experiencia. Flavio Bravo, el líder de la Juventud Comunista , me puso a vender el periódico Hoy, voceado por las calles. Lo acepté porque, precisamente, soy tan engreído, tan seguro de mí mismo, que me daba lo mismo vocearlo que hacer otra cosa. Eso no cambiaba nada en mí, pero en un momento dado me sentía viviendo el absurdo. Me encontré con un bedel de la Universidad en el parque Maceo. Yo estaba voceando el periódico y me dijo: «ay, Alfredo, no sabía que estabas tan jodido». Entonces, me dije: «esto es demasiado ridículo», y se acabó la experiencia. Les dije: «si quieren utilizarme, a partir de ahora las condiciones las pongo yo». En la Universidad puse por condición que seguía las líneas de la Juventud , pero se discutía conmigo directamente y no formaba parte de nada. Por eso no milité. En Nuestro Tiempo llegué a militar entre intelectuales, pero ya no milité nunca más.
Algo similar, o peor, sucedió con Carlos Franqui, quien fue expulsado del PSP. Franqui había trabajado en el periódico del PSP antes del triunfo de la Revolución. El PSP había sido con él tan injusto como conmigo. Franqui se confundió conmigo, pensando que tendríamos las mismas reacciones. Es decir, él había salido con odio, pero con razón. Su odio era justo. Había sido maltratado de verdad. Lo menciono porque ese es el origen de muchos problemas futuros, a los cuales me referiré más adelante.
Después encontrarás el nexo de todas estas cosas. Decidí, en mi alma, salir del Partido. Empecé a caminar, para no salir abruptamente, y en la primera oportunidad que pude considerar oportuna, planteé mi desacuerdo con la política del Partido.
La política del Partido seguía siendo el frente único, el movimiento de masas, no la insurrección. En realidad, estaba convencido, desde el Moncada, que después de la sangre del Moncada se había acabado esa política. Pero me era muy difícil, porque yo seguía siendo un marxista. Yo salí del Partido y al día siguiente ya estaba militando junto a Fidel; no digo junto a Fidel persona, sino en la misma línea, en el 26.
El problema es que estaba militando virtualmente desde antes y conocía todo. Estuve en el entrenamiento del Moncada, siempre estuve con ellos. Cuando el asalto al Moncada, quien limpia las casas, porque tenía acceso a ellas, soy yo. Me detienen unos días después, pero alcancé a limpiar las casas, porque allí había textos marxistas. Ellos estaban estudiando el marxismo. No quiere decir que todos los asaltantes al Moncada supieran esto, pero era parte de la evolución intelectual de Fidel, de Raúl, de Pedrito, de Léster...
—… de Abel. En su casa también había libros marxistas.
De Abel [Santamaría] también, pero yo no tenía el acceso para llegar allí y hacer lo que me diera la gana. Pero, en todas las demás casas yo “acabé”. Incluso, en el cuarto en que vivían Raúl y Pedrito, una casa de huésped, entré, me llevé las cosas, llegó el SIM y yo, que ya estaba un poquito lejos, me acordé de que había un travesaño en el que Raúl a veces tenía cosas. Me dije, «ay mi madre». Volví a la casa. Ya se había ido el SIM. Me llevé lo que estaba en el travesaño. Yo logré limpiar todas las casas a las que tenía acceso. Unos días después me detuvieron. Esto, para decir que yo salí del PSP directo para las acciones del 26. Salí del PSP para correr más riesgos todavía. La pasé peor en la clandestinidad urbana que si hubiera estado en el monte. Yo no me veo en el monte. Pertenezco al asfalto. Corrí riesgos en La Habana , pero no vivía en un sótano, vivía en las casas burguesas más ricas de Cuba, aunque igual podían matarme al día siguiente. En otro medio me habrían agarrado a los tres minutos. Tú tienes que ser pez en tu agua y ahí debes actuar hasta donde puedas. Yo me sentía más seguro en la inseguridad de La Habana que en un medio en el que me sintiese un extraño. Al final, me detuvieron y me torturaron.
Me salvó mi padre. Él era Gran Maestro de la masonería. El movimiento estudiantil estaba protestando: yo estaba desaparecido. La palabra desaparecido, como se usa hoy, no existía entonces, pero lo estaba. Me habían detenido Carratalá y Peñate. Carratalá me había entregado a este último. Estuve en la estación de Zapata y C, una estación de policía. Cuando paso por ahí me horrorizo nada más de mirarla, porque fue donde acabaron conmigo. Logré avisar gracias a un policía. Yo era un guiñapo, un hematoma viviente. El policía se pone de espaldas, porque no podía hablarme, y me susurra: «¿tú sabes que te van a matar?» Le digo «sí». Dice: «si me das un teléfono aviso, porque la clave es que te vean». Todo esto sucedió en medio segundo. Se me ocurre la idea salvadora: llamar a un primo mío, que era cónsul en Buenos Aires, y que era de la carrera diplomática formal, porque era premio Sánchez Bustamante en Derecho Internacional en la Universidad , y se logró colar en el Ministerio de Estado desde la época de Prío. Y recordé también a Alicia, su esposa, que todavía vive con noventa y tantos años. Ellos estaban fuera de la lucha y yo no tenía por qué recordar el teléfono, pero me vino a la memoria el número, lo dije y se avisó. Mi familia se comunicó con mis contactos, muchos de ellos bien colocados entre la burguesía habanera que ayudó a la Revolución.
Varias mujeres de esa burguesía se aparecieron en Cadillacs, rodearon la estación de policía con sus chóferes uniformados, y se colaron dentro. Desde luego, a un individuo le podían dar una pateadura, pero con esas mujeres no era lo mismo. A mí no me torturaron exactamente con instrumentos de tortura, si no a culatazos. Todavía tengo problemas, lo que pasa es que ya no tienen importancia. Aquella acción impidió el asesinato inmediato. Después, mi padre, sabiendo lo que pasaba, me salvó con la presión de la masonería, que en la época era archipoderosa.
Como podrás apreciar, hice entonces una clandestinidad de riesgo, no una clandestinidad escondido debajo de una piedra. El tiempo de un combatiente urbano está limitado siempre. O muere o se salva, pero si se salva no puede seguir en la ciudad. Al final, salí clandestino de Cuba. Se decidió la salida clandestina, porque yo estaba condenando los asilos fáciles, y no podía salir asilado.
No voy a contar la historia completa, es sólo para llegar al triunfo de la Revolución.
Llega el triunfo de la Revolución. En aquellos primeros días del 59, Fidel cuando llegó a Matanzas le dijo a Lidia, su hermana mayor, que me localizara. Yo considero que no me lo merecía, él me recordaba como el habanero que sabía de su confianza y que podía hacer cosas. Creo que él, entre la cárcel… nosotros nos vimos después de la cárcel; el exilio en México, donde no nos vimos; el Granma; la Sierra , etcétera, dejó en su memoria algunas personas que le podían ser útiles en los proyectos no confesos que tenía. Creo que por eso enseguida me quiso llamar. Yo, en su memoria, era alguien del grupo, estudioso, preparado, cultivado, de principios, decidido, que no había fallado en nada y que había estado en la clandestinidad, había resistido la cárcel, la tortura y me había mantenido firme.
Acaba de triunfar la Revolución , acaba de llegar Fidel. Me pidió que no me ocupara del cine, sabía que era mi vocación, que tenía que ayudarlo y que me tenía que ocupar de las leyes revolucionarias. Me dijo que tenía trabajar en eso y que coordinara las reuniones… éramos el Che, Vilma [Espín], [Antonio] Núñez Jiménez y también sugirió asesores, que podíamos tener, pero externos. Empezamos a hacer las leyes revolucionarias. Fíjate a quienes escogió. Después se produjo la unión en las ORI [Organizaciones Revolucionarias Integradas] de las tres organizaciones: el PSP, el 26 y el Directorio [Revolucionario]. Las situaciones, más o menos, conflictuales se fueron resolviendo. No voy a desarrollarlas. Pero, uno de los acuerdos fue disolver todas las estructuras internas de esas organizaciones, si las tenían. El que las tenía más elaboradas era el PSP. Entre otras cosas, y es a lo que me voy a referir y por lo que he hecho toda esta historia, tenía una Comisión de Cultura. Una comisión de influencia en plan de frente único sobre la intelectualidad, y que era la mano que estuvo detrás de Nuestro Tiempo. Fui uno de los instrumentos de los que se sirvió el PSP para dominar Nuestro Tiempo, en realidad era el que daba la cara hacia fuera, pero los importantes eran Carlos Rafael y Mirta.
En esa situación de integración de las organizaciones y sus conflictos a inicios de la Revolución , Franqui le teme mucho a la influencia creciente del Partido. Franqui tenía suficientes redes para no ignorar que por todas partes el PSP estaba diciendo que le estaban pasando el poder. Y, si además de eso, se iba produciendo un acercamiento a la Unión Soviética , entiendo su terror. Se han aliado las fuerzas políticas, pero él es un personaje del 26. Voy a decir lo que considero clave para entender la historia de alguna de las polémicas de los años sesenta. Ya dije que el Partido tenía influencia sobre una parte de la capa intelectual. El Movimiento 26 de Julio no tenía intelectuales artistas militantes en sus filas. Entonces, Franqui abre en el periódico la posibilidad de que una capa de jóvenes echen a andar rápidamente, se destaquen en todo, porque tienen el instrumento de la Revolución. Aquí entra Lunes de Revolución. ¿Hace esto «malo» a Lunes? No. No es un juicio sobre la calidad estética de Lunes de Revolución. Es un juicio sobre por qué se producen los conflictos. Se producen, no contra Lunes, se producen alrededor de la voluntad de poder, justa por otra parte, peligrosamente justa, de Carlos Franqui.
En ese momento yo estaba muy cerca del día-día de Fidel. No es que fuéramos de igual a igual, pero éramos dos amigos de la misma edad y desde fecha muy temprana. Estaba al lado de Fidel siempre, manejándolo todo y sabiéndolo todo. ¿Qué es lo que pasa? Que Franqui no cree en el talento y en la habilidad de Fidel. En esencia lo subestima. Carlos Franqui no estaba predestinado por la historia a ser contrarrevolucionario. Fue que se creyó o llegó a la convicción de que el PSP sumergía a Fidel en sus posiciones, y eso no podía aceptarlo. Él se sentía superior o más inteligente y hábil, o más sutil que Fidel. O más previsor. No sé…
En efecto, fue necesario contar con los cuadros del PSP —no estoy hablando de los cuadros intelectuales, sino de los cuadros políticos— en la alianza que habíamos hecho. Ahora, puedo decirte que el PSP, en mi convicción, no fue leal. No disolvió sus Comisiones. Entre ellas, no disolvió la ya mencionada Comisión cultural, manejada por Edith, pero también por Mirta. Después ellas entraron en conflicto.
¿Tú sabías estas cosas?
—Algunas.
No se disolvió la Comisión cultural. Y Raúl, el Che y Ramirito [Ramiro Valdés], y yo trabajando juntos, observábamos —Fidel lo sabía todo desde luego, pero él estaba dedicado a otras cosas—, cómo Franqui avanzaba y se iba apoderando de espacios, de medios. Estos muchachos que se nuclearon en torno a Lunes, que vieron el gran chance, no eran parte del juego de Franqui del que estamos hablando.
—Tampoco eran eso que usted llamó “intelectuales combatientes”.
Ese no es el problema. El problema concreto, para mí… no me gustan los calificativos. 47 años después y los adjetivos no hacen bien. Estábamos en un momento, en aquella época quiero decir, en el que había que definir las opciones de la Revolución. El plan de Fidel es la opción socialista. Simplemente, está ganando tiempo. Me acuerdo que paso por París y la Inteligencia francesa… —yo era amigo de alguien que era de la familia [Valéry] Giscard d'Estaing— y la Inteligencia a través de esa persona me hace la proposición de dejarse robar unos documentos del Estado francés para que le llegaran a Fidel. Esos documentos probaban que los negociadores de la zafra azucarera cubana estaban traicionando a Cuba. Pero los franceses estaban interesados en que se supiera por una razón: hoy Francia no necesita azúcar de caña, porque tiene una producción remolachera, pero en aquella época endulzar el café o cualquier otra cosa dependía de la zafra azucarera cubana. Cuba era el gran abastecedor de Europa, y lo seguía siendo al triunfo de la Revolución. En esa época Julio Lobo seguía secretamente asesorando a Fidel, pero había una fuerza aquí, que estaba en el Banco Nacional, que estaba saboteando. Y Fidel me dice cuando yo llego… Bueno, antes bebo aclararte que yo no acepté los documentos de esa forma, dije: «si me los entregan los tomo, robármelos no». Podía ser una trampa. Pero me los entregaron. Se los entrego a Fidel y él me dice: «no te preocupes, pásaselos al Che, que el Che está manejando este asunto». Estamos hablando del Consejo de Ministros en el que, además, yo participaba; y Fidel me dice: «mira, Fulanito nos traiciona a más tardar en julio; Menganito, no llega a noviembre; Ciclanito, cualquiera sabe si mañana». Ese Consejo de Ministros era por lo tanto un entretenimiento, pero lo necesitábamos. Fidel estaba ganando tiempo.
Este era el clima de la época… Un clima muy convulso y muy inseguro porque estaban todas las fuerzas ahí presentes. Acuérdate que ponían bombas, una detrás de la otra… bombitas. Por ejemplo, las bombas que ponían en los cines eran unas cajetillas de cigarros que se llamaban Edén, que tiraban las cajetillas con un petardillo. Después cuando el ICAIC asume los cines, decidí que el único modo de parar las bombas era llamar a todos los bombistas, viejos amigos míos de La Habana , y ponerlos de administradores de todos los cines. En cuanto veían un tipo ya sabían que iba a poner una bomba. Ese era el clima. Acuérdate que hubo atentados… es decir, nosotros en realidad no estábamos en lucha contra Lunes de Revolución, después diré otras cosas. Otro era el combate. Y sigo.
Esta historia está en el silencio, pero no es por culpa de la “ignorancia”. Es toda una voluntad. Una voluntad marcada por intereses de algunos que están afuera, con el silencio cómplice de algunos de adentro, a los que interesa esa imagen, y de otros, ciertos pre-post-castristas. Sin obviar nuestros silencios propios en medio de tanto bregar. Por eso te lo digo de una vez: no me enfrenté a Lunes, sino a Franqui.
Las palabras de Fidel a los intelectuales comienzan por este conflicto. Yo hago mi intervención en la televisión, en la cual tenía el poder que no me pudo quitar Franqui. Todavía existía aquel espacio que hacía [Jorge] Mañach, la Universidad del Aire. Un día en la Universidad del Aire, está Fidel y va Franqui y me denuncia, en mi cara. Y Fidel me pide cuentas, me dice: «¿por qué todo esto?» Y le digo, «Fidel, en este ambiente no quiero contestarte, si me lo permites te hago un resumen de todo para que esto se pueda ver con sosiego». Fidel lo acepta y no por gusto, sino porque se las sabía todas. Yo le hago la carta que ya se ha editado, también dirigida a [Osvaldo] Dorticós, el Presidente. Celia [Sánchez] me llama no sé desde dónde y me dice: «Fidel lo ha leído todo y está de acuerdo contigo, ya hablaremos».
Me quedé entonces tranquilo con aquel mensaje de Fidel. Él empezó a pensar cómo arbitrar entre todos. No eran solo dos grupos, eran muchos y diferenciados incluso en las mismas organizaciones. Fidel comprendió muy bien que tenía que actuar y que tenía que unir porque se había dividido demasiado el ambiente. Después, al no hablarse de estas cosas, y quedarse nada más el discurso de Fidel, y apenas esa sola frase de “con la Revolución todo, contra la Revolución nada”, se ha limitado muchísimo la posibilidad de comprender toda la trama.
Y es que Franqui quería controlar también el ICAIC. Él se apoderó parcialmente de CMQ, pero me le adelanté a su vez con el cine La Rampa. El cine La Rampa lo había construido, casi lo había acabado de construir, en el momento del triunfo de la Revolución , Ventura Dellundé, un diputado, un representante de la Ortodoxia , amigo de [Eduardo] Chibás. Yo era muy amigo de Chibás y de alguien que era el Secretario General de la Juventud Ortodoxa , Max Lesnik. Para mí, incluso, fue duro eso, porque yo había andado con Ventura Dellundé hacia el final ya de la construcción del cine, que era un cine modelo. Cuando Dellundé emigra sorpresivamente y me toca revisar los papeles en su oficina, me corresponde a mí tenerlos en la mano, y resulta que Dellundé era accionista de CMQ. Entonces, me vuelvo accionista de CMQ y por lo tanto, me vuelvo un rival de la ambición de Franqui dentro de esa empresa. —A propósito, tratamos de conservar todo lo que Goar Mestre no pudo llevarse, porque lo que se llevó de grabaciones ese señor no tiene nombre—. Había otra empresa de televisión, la rival, la de [Gaspar] Pumarejo, que estaba en Prado, donde están hoy los Estudios de Sonido del ICAIC, por eso están ahí. Un día me reúno con Raúl, con el Che y con Ramirito y me dicen que hay que apoderarse de eso antes de que Franqui lo agarre. Les dije: «yo lo tomo, pero cómo». Me dieron una tropa, que rompió las puertas de aquello. Yo entré allí y me apoderé de esa Televisión. Por lo tanto, esa Televisión fue por un tiempito parte del ICAIC, acabado de fundar. En fin, íbamos cerrando el camino así.
Estábamos en un momento en el que había que definir las opciones de la Revolución. El plan de Fidel era la opción socialista. Estaba ganando tiempo.
Pero, todas estas batallas que no tienen nada que ver con la vida intelectual afecta el papel que juega Lunes de Revolución. ¿Por qué Lunes de Revolución también entra en el problema de la lucha intelectual? Me imagino que esto que te voy a decir ya lo tienes muy claro.
Antes del triunfo de la Revolución hay un desprendimiento de Orígenes y se funda Ciclón. Y no los que vinieron después, porque muchos de los que están en Lunes de Revolución son muchachos que están en Nueva York, París, fuera…; vienen y ven la oportunidad tremenda. Es justo que hagan lo que hicieron, que se metan ahí. Ellos no saben de estas luchas políticas, ni de cosas parecidas. Pero, no es el caso de los que vienen de Ciclón, que no saben tampoco que hay un conflicto hacia el socialismo, de las opciones, pero sí saben de por qué desde el periódico se le cierra el camino a Alicia Alonso, se le cierra el camino a [Alejo] Carpentier, se le cierra a [José] Lezama [Lima]. Hoy todo el mundo dice soy lezamiano, pero no es verdad. En aquel primer momento cerraron a todo el grupo Orígenes y a todo el grupo católico. Entonces, paradójicamente, la defensa del grupo católico nos toca a nosotros. No debía haber sido así. No tenía lógica, pero fue. Y fue por eso. Porque se había formado una situación verdaderamente de choque entre Ciclón y Orígenes. Hay un pequeño libro olvidado en el que los que salieron en Ciclón analizan sus propias posiciones. Es muy interesante ver cómo ellos veían las cosas. No hablo de Lunes, sino de Ciclón. Eso explica todo aquel instante en que había tanta radicalidad con las viejas figuras. La gente debe comprender que casi cincuenta años después, estamos revisando un proceso. Diez años después somos un poquito mejores o peores; y veinte años más tarde, más mejores o más peores, y así y así, porque así es la vida: un cambio perpetúo. Lo interesante de agarrar un librito como ese…
Cuando estaba en Nuestro Tiempo, por lo tanto era muy joven, no tenía mucha experiencia en el movimiento intelectual. Había vivido experiencias políticas, pero me faltaban experiencias del movimiento intelectual. Aunque, la FEU que yo dirigí fue una FEU volcada también a la vida intelectual, pero éramos animadores culturales, no protagonistas de la creación. Defendíamos a los artistas, hacíamos exposiciones. Una de las más importantes exposiciones de Carlos Enríquez fue en la FEU. Pero , eso no nos hacía intelectuales, éramos luchadores políticos. Hay ciertas cosas que en realidad las veíamos distintas. Al triunfo de la Revolución éramos guerrilleros, simplemente. Yo me acuerdo que cuando empezamos a hacer la Ley de la Reforma Agraria , no hablo de mí sólo, hablo del Che y de Vilma, te aseguro que era la misma situación. Nos vimos mal, porque no sabíamos qué cosa era la Ley de la Reforma Agraria. Sabíamos que estábamos defendiendo uno de los principios fundamentales; sabíamos que había que reformar el régimen de la tierra; sabíamos que había que liberar al campesino; sabíamos que había que liquidar, no a los terratenientes, sino a los latifundios; sabíamos qué era la United Fruit ; pero, cómo organizarlo mejor. Rápidamente hubo que estudiar muchísimo y que discutir muchísimo. Puedo decirte que nos pasábamos el día discutiendo y llegaba Fidel, por no variar, a las tres de la mañana, y lo cambiaba todo. Y teníamos que empezar de nuevo. Realmente dirigir un Estado, reorganizar un país, no es ninguna tarea facilita. Fidel un día nos dijo: «a partir de ahora, los jueves al Banco Nacional». Y todos nos preguntamos: «¿y…?» El Che terminó dirigiendo el Banco Nacional. Fidel, cuando vio nuestras caras, dijo: «no podemos dirigir un país sin saber lo que es un Banco Nacional». En el Banco Nacional encontré a uno de los hombres de la Pentarquía , uno de los asesores de Guiteras, por casualidad. Me salió en un pasillo y se puso a disposición nuestra. Misteriosamente el guiterismo entró en nuestro mundo y en nuestra tarea de transformar la estructura jurídica de la sociedad. La prioridad nuestra era qué camino va a tener la Revolución , cómo organizar esto, y no las líneas del trabajo intelectual. Sí detectábamos que Franqui obstaculizaba el camino hacia esa sociedad. No lo obstaculizaba de mala fe, ya lo he dicho en las reuniones internas. Ahora es contrarrevolucionario, pero no lo estaba obstaculizando de mala fe. Es que no podía soportar la idea de que el PSP tuviera… y era lógico que temiera que el PSP tuviera un peso específico excesivo, porque era portador del stalinismo. Esto es un enredo de esos que hay que analizar con mucho cuidado para no ser injustos con nadie, aunque cuando alguien ya está en la contrarrevolución está en la contrarrevolución. Pero para comprender el proceso y la complejidad del proceso… se atravesaron varias cosas en el caso de Lunes de Revolución: ser ellos un instrumento involuntario de la política de Franqui y al mismo tiempo que adentro de Lunes estaba todavía presente la lucha entre Orígenes y Ciclón, y generacional. Todo esto para decirte que es mi opinión —yo tampoco soy el Papa ni cosa por el estilo, aunque el Papa tampoco es infalible—; creo que fue una gran revista, que muchas veces fue injusta, pero que merece ser estudiada como tú lo estás haciendo y, ojalá, que lo hagas con suficiente equilibrio. No es la Biblia , pero merece ser estudiada y reconocida, verse en toda su complejidad y con estos factores. Salió perdiendo en la lucha política, pero lo que la perdió fue una vocación errónea que tuvo de ser papal.
En una reunión que tuvimos hace pocos días en el Instituto Superior de Arte, en la que se estaban viendo otras cosas, pero tangencialmente se habló de esto, me decía hablo o no hablo, pero yo me estoy reservando, hoy estoy rompiendo la reserva. Yo quiero escribir todo esto a mi manera. He dicho ya muchas cosas de la época, pero otras no. Sin volver a Orígenes o a Ciclón no hay modo de entender las actitudes que se manifestaron. En la reunión que se celebró hace unos días, Arturo Arango hizo una intervención en la que recogió las ideas que fueron conformando la Unión de Escritores y Artistas y las revistas Unión y La Gaceta , etcétera. A mí me ha estimulado a profundizar en aquello. Esa fue la solución que dio Fidel. Efectivamente ese grupo que estaba allí estaba siendo utilizado, pero no sabía que estaba siendo utilizado porque no eran políticos, salvo dos o tres. Guillermito sí sabía, sí sabía lo que estaba haciendo.
Guillermito era muy inteligente, era de nuestro grupo originalmente: Titón, Guillermito y yo; ocasionalmente, Lisandro Otero. Cuando éramos jovencitos nos pasábamos la vida en los toques de santo, con los espiritistas, en todas las cosas habidas y por haber. Para Titón y para mí, y para él también, aquello era entrar a un mundo extraño, distinto. Íbamos en busca de algo que nos enriquecía, pero que no sabíamos qué era y que yo creo que está detrás de otras muchas cosas. Después nos separó la vida, las convicciones.
El día en que rompí con Guillermito me quedé aliviado. Fue al principio, antes de todos estos conflictos. Guillermito trabajaba conmigo en el ICAIC. Era asesor mío. Venía y, un día le digo: «oye, que maravilloso tu articulo, qué bueno», qué sé yo... Y me dijo: «me avergüenzo de haberlo escrito». Era un elogio de Fidel, ¿eh? Me dijo: «tu amigo es Mussolini». Ese día nos dimos una fajada tremenda y se acabó la amistad. Él la había escrito… pero yo no soportaba esas cosas. En una ocasión anterior hizo una crítica a una película…, claro que cuando la hizo nos reímos, porque la característica fundamental de Guillermito era en la vida personal la amargura y en la vida intelectual el ingenio. Era una mezcla tremenda, rarísima. Escribió una crítica de una película en Carteles y dice todo lo contrario en Bohemia. Le pregunto: «cómo es posible esto», y me responde, «qué tu crees, que voy a hacer el mismo artículo para dos publicaciones distintas». El problema de él no era el criterio, sino el ingenio: el juego de la frase, la contradicción, desconcertarte con el dato. Su literatura, no sus novelas, su literatura crítica es así. No creo que sea un enorme aporte, pero es un goce leerlo. Es un goce leer la parte de crítica de cine, por ese juego tremendo que hace con el idioma. Ese día que rompimos, yo sentí una sensación extrañísima, cosa que no me ha pasado jamás, y más de una vez he tenido problemas con los amigos. No sentí dolor, sentí alivio, porque él trasmitía amargura. Todo era retorcido… bueno, dije que no quería hablar de psicología.
Lo único que quería, y por lo que acepté la entrevista, es porque temo que no nos dé tiempo de escribir un poco, a mí y a otros, que tal vez lo estén haciendo. No veo a más nadie, salvo lo que hizo Fidel. Lo digo por mí mismo. Ya yo no soy el mismo. Ambos tenemos la misma edad. Aunque pasé un infarto cerebral hace poco, y conservo la lucidez, sigo escribiendo, etcétera, evidentemente hay cosas que ya no puedo hacer. Ojalá que Fidel, que es quien tiene más autoridad, escriba, que se ocupe de la historia de la Revolución , dé testimonio de algunas cosas que hacen falta porque si no se van a quedar en la oscuridad. Yo intentaré todo lo que pueda en lo que me queda de vida; mi autoridad no es poca pero es limitada. La de él es inmensa. Podía influir sobre las generaciones jóvenes de Cuba y de fuera de Cuba, de América latina y más allá. Tiene esa tarea. Lo que se logró con la entrevista a Ramonet es mucho, pero todavía tiene muchísimo por contar. Es lo fundamental que te quería contar. Es bien complejo y no es solo un problema literario, ni un problema de sí y no.
Estas cosas yo las he dicho de algún modo, pero quisiera estructurarlas. Sabes que cuando uno escribe también estructura y mide mejor que cuando habla. Y sobre estos temas quisiera medir cada frase, medir cada palabra.
—No obstante, a mí me queda la duda porque en una entrevista que le hace Fausto Canel y que publica Lunes… en el número 71, usted arremete contra la línea estética de Revolución y Lunes de Revolución.
Y no sólo ahí. En algo que se acaba de publicar que es mi carta a Fidel y Dorticós yo uso la palabra estética, pero no es la estética de la vanguardia. Lo que pasa es que no había aprendido yo a medir el lenguaje. Hoy no me equivocaría en las medidas del lenguaje. No había aprendido yo que en materia de estética cada palabra hay que cuidarla mucho. El enfrentamiento es porque Lunes de Revolución no era justo con algunos escritores y figuras paradigmáticas de la cultura nacional. No era un problema estético era ético.
Si has leído la colección de Cine cubano te darás cuenta que en Cine cubano yo me atreví, y vivo avergonzado de ello, a hacer balance de nuestro trabajo, del ICAIC, lo que hemos logrado y lo que no hemos logrado. Por lo tanto, hacíamos análisis de películas, hasta dónde hemos llegado… claro, el sustento de mi pensamiento entonces era si las películas son válidas culturalmente —entendida la cultura en su sentido muy amplio— o si son banales. Creo que eso no había que hacerlo. No había que hacer balance, ni hacer juicio. Es una de las cosas en las que me siento más liberado desde que dejé el ICAIC… No pensé nunca volver al ICAIC. Fue resultado de las circunstancias. Hacía 10 años que estaba en la UNESCO. Había un conflicto aquí y sabía que yo tenía un nivel de autoridad sobre la gente que me permitía abordar la situación que se había planteado, pero yo nunca pensé volver al cine. Y tuve que volver. Pero, ¿sabes lo más triste que ha pasado en mi vida en ese volver y que cuando salí fue la liberación más grande? No es la del trabajo, es la de decidir sobre los demás. Esa es la responsabilidad más horrible que existe. También es una responsabilidad, no cuando decides si un guión se hace o no se hace, sino cuando emites un juicio estético. Cuando dices esto sí, esto no; esto es mejor que aquello. Creo que todo es válido. Lo que no es válido es golpear a las personas. Lo que yo traté de decir y no dije bien no era una línea u otra. Por eso te dije lo del surrealismo, porque he hablado de eso en otro ensayito. El problema no es una línea u otra, porque para mí todas son válidas. El problema es querer imponerse a las personas. Eso es lo que sí creo que quisieron tener voluntad papal. Una cosa es enfrentarse al realismo socialista, que también lo he hecho. Y también creo que quien quiera hacer realismo socialista que lo haga.
En la reunión del otro día hice un elogio muy grande de [Eduardo] Heras León. Y te quiero decir que él era un poquito realista socialista, él no lo cree. Elogié la calidad de su persona, la calidad de su testimonio, el comportamiento que tuvo frente al abuso, y que haya conservado su espíritu revolucionario. El testimonio que dio el otro día era desgarrador. Pero, cuando él sale de la fábrica esa y escribe, realmente yo dije: «lo amansaron». Me quedé horrorizado. No las primeras cosas, pero esas, Acero. Después de oír el testimonio del otro día, que era desgarrador, escrito de una manera preciosa además. A mí me conmovió. No se puede oír un testimonio así y decir, «ay, qué bien», y doblar la página y dedicarse a otra cosa. Todavía no sé lo que va a producir en mí ese testimonio. Lo que pasa es que todo lo encasillamos. Si no es surrealista, es realista socialista, si no es dadaísta. Todo tiene que tener un nombre. En Acero, que cuando vi que se había metido en ese tema y cómo lo estaba abordando, y con tanta pasión aceptadora, pensé que era realismo socialista. Después del testimonio del otro día pienso que simplemente la experiencia que vivió lo conmovió. Convivir con aquel tipo de trabajador y con aquel tipo de vida lo golpeó a fondo. Yo no sé qué sería de mí si tuviera que vivir en una fragua. Me moriría. No lo hubiera resistido.
—De algún modo hemos hablado de las circunstancias que lo llevaron a escribir “Catedrales de paja”, un texto que sigo creyéndolo agresivo hacía la gente de Lunes. Usted los define como “terroristas intelectuales”.
Es que lo eran. Juzgaban a los demás. Y ésos demás eran demasiado grandes. Era Orígenes, era Carpentier, era Alicia Alonso, eran grandes figuras de nuestra cultura. Yo parto de los paradigmas.
Estoy por abrir el camino a los jóvenes. Incluso en lo que estoy haciendo ahora, “Persona y Pensamiento”, no sé si conoces, nada más que trabajo con jóvenes en ese proyecto. No le propongo a los jóvenes considerarse sabios. Hay que proponerse ser mejor que Carpentier, que Lezama, que Alicia. Hay que proponerse ser mejor que los mejores, que Harold [Gramatges], que Leo [Brouwer]. Hay que ser mejor que ellos; pero, hay que partir de ellos. Ahora mismo, no sé si lo sabes también, porque parece que no vas a las cosas pero las sabes, en la reunión en la que se eligió el Comité Organizador del Congreso [de la UNEAC ] se insistió mucho en los jóvenes. Yo estuve en los encuentros donde se prepararon todas estas reuniones. Pero, como en la presentación no se aclararon ciertas cosas, la única intervención mía fue para decir: «estoy de acuerdo con abrirle el camino a los jóvenes, pero a los jóvenes con talento».
Si tú reclutas jóvenes talentosos y los vas empujando a que se ganen el derecho a ser de la juventud o de la Legión de Honor, está bien. El reclutamiento es entre el talento. No entre los que tienen la banderita roja.
—Eso es peligroso.
Eso es suicidio. Franqui lo hizo cuando él era joven todavía, relativamente, porque era un hombre maduro, y lo hizo en circunstancias en que era su salida. Benefició a esos jóvenes que tuvieron un chance a mano y que lo aprovecharon. Pero, por ese clima que había en el país...
Mira, cuando terminó la reunión de la Biblioteca , Edith García Buchaca era la secretaria del Consejo Nacional de Cultura, era la que dominaba y ¿qué hizo? Algunos de los jóvenes que habían estado en medio de todas las discusiones salieron como Consejeros culturales, attaches culturales. Ella fue la culpable. Fíjate que digo culpable, porque los separó de la Revolución. Tenían que haber seguido viviendo la Revolución , con igualdad de derecho, y al hacerse La Gaceta haber ido allí a jugar un papel. Y no los únicos. Yo pienso más… por eso quiero hablar o escribir sobre este mismo tema… creo que en realidad la solución de Fidel fue la posible, pero creo que la mejor solución en otras condiciones ahora, y mañana, y siempre, es que hayan cuatro revistas literarias, o cuantas se puedan, que representen todas las tendencias que puedan surgir. No una. Una sola, no. Ni tampoco avalada por el periódico del Comité Central. Tienen que haber varias. Es más, yo creo que los periódicos… el Granma, por ejemplo, diría: una página editorial y una columna internacional que representen al Partido, lo demás no. Eso de representar al Partido en el plano de la cultura… ni en la cultura, ni el deporte, ni en nada. Esas son otras cosas. Son otros terrenos de la vida.
—Y aquellos ataques que se hacían desde el propio Lunes…, ¿en qué medida afectaban la relación entre la intelectualidad y la Revolución ?
No creo que afectaran. Era un período de lucha. Cuando hay turbulencia la gente inteligente sabe que hay que esperar y que un día se liberarán. No creo que los intelectuales que fueron afectados por los ataques de Lunes creyeran que eso era permanente. Sabía que había una lucha. No creo en monolitos, en ninguna época; ni entonces, ni ahora. Creo que siempre hay corrientes, personas, individualidades, grupos, etcétera, que tratan de influir en una dirección u otra, que combaten o simplemente no combaten y tratan de marcar con su impronta una situación. Lo grave es cuando se cristaliza una posición. Es verdad que ha habido momentos en nuestra historia durante estos cuarenta y tantos años en los que ha habido cristalizaciones. Por suerte, son cristales frágiles y al final se rompen. Y hay momentos de discusiones. El libro de Graziella [Pogolotti: Polémicas culturales de los 60] revela una de esas. No sé si has tenido en tus manos el libro del Che, Apuntes críticos de la Economía política. Es muy interesante porque muy tempranamente ya está planteando el problema de los manuales, que después discutieron en Cuba socialista, Teoría y práctica y otras publicaciones, Aurelio Alonso y Leonel Soto y otros. Discutieron sobre los manuales. Te recomiendo que le eches un vistazo para sentir la época. Algunas cosas mías están saliendo ahora porque yo he hecho lo siguiente: en Cuba no existe la ley de que pasado 25 años eres libre de publicar las cosas, como en los Estados Unidos, donde se desclasifican; pero, yo no acepté una sola cosa en el Partido con la que no estuviera de acuerdo. Siempre me expresé. Ahora, no salían publicadas, pero las estoy metiendo en libros.
Acabo de publicar una carta que le mandé a Blas [Roca] diciéndole todo lo que pensaba de ciertas cosas. Manolito Pérez la conservó. Yo creía que estaba perdida porque cuando salí del ICAIC saqué del archivo todo lo que me correspondía, pero esa carta nunca la encontré. Y Manolito Pérez tenía una copia, que es algo importante. El criterio se resume a esto: yo creo que los partidos, el nuestro también, no pueden ser correas de transmisión puras, tienen que ser núcleos pensantes (think tanks). Los americanos, el presidente puede ser un imbécil; pero, el think tanks que tiene al lado no es un imbécil, ni remotamente. Tú puedes hacer lo que quieras, puedes equivocarte y rectificar, que era la posición del Che. El Che decía: «si nos equivocamos, lo cambiamos».
La verdad no es absoluta. La verdad es siempre una aproximación, constantemente cambiante. El Che era así. El problema es que el cambio no puede ser un acto frívolo, pero el cambio es necesario constantemente. Ante nuevas situaciones, nuevas soluciones. Eso es la revolución.
—Es como el concepto de Fidel de moda: “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”.
Pero, fíjate, tú haces así de buenas a primeras y es la revolución permanente. Entonces eres trotskista. Ya estás encasillando. La tendencia a encasillar es algo espantoso.
La historia no se escribe así. La historia es laberíntica. La historia no es lineal. Los acontecimientos se dan por intercepción de muchos factores y, en las personas, por cambios que se producen por la experiencia y porque las convicciones pueden evolucionar. Yo me pienso a mí mismo hoy anarquista converso al marxismo y me pregunto: «¿yo habré dejado de ser anarquista?» No encuentro contradicción entre el espíritu libertario y el marxismo, en su ética. Entre otras cosas, porque Marx no dijo cómo iba a ser el socialismo. Eso es mentira. Y yo, aunque te parezca mentira… claro, es mentira que la mayor parte de los marxistas se han leído El capital. Eso es una mentira. En primer lugar, porque no hay quien se lo empuje completo así de un tirón. Pero yo, que ya me lo leí, me acabo de releer El capital. ¿Sabes para qué? Para poder polemizar. No me lo he leído de punta a cabo, me lo leí selectivamente; pero, hice una “maldad” más, por si tengo que polemizar, hice esa relectura de la obra en la única versión en la que Marx revisó las pruebas de galera. Estos son tiempos que vuelven a ser de polémica.
—Yo había leído algo, creo que en una entrevista concedida Amir Labaki, donde usted al hablar del caso PM, que fue como el clímax de los conflictos con Lunes de Revolución, dejaba entrever cierta inmadurez en su modo de actuar entonces. Usted decía: “acababa de salir de la clandestinidad. Me atacaron y respondí a puñetazos”. ¿Si no hubiese sido por esta aparente inmadurez, ante la aparición de PM habría reaccionando de otra manera?
Seguro hubiera reaccionado distinto, pero no aprobándola. En el momento en que salió PM, que además el tema de PM y las imágenes de PM no son más que lo vivido por nosotros en el marco del hampa habanera, conviviendo precisamente, no exactamente con Sabá [Cabrera Infante] y el fotógrafo [Orlando Jiménez Leal]; pero, sí con Guillermito, con Titón, con Lisandro, en ese grupo. Esto no era lo que había que hacer en el momento, pero tampoco creo que había que hacer un drama de eso. Hubiera estado en contra, hubiera hecho lo que hice. Yo no prohibí esa película, eso es mentira. Ellos se llevaron la película, se las entregué. Me negué a hacerme parte de esa película, a que la distribuyera el ICAIC. Ellos podían ponerla donde les diera su gana. Pero, parte de lo que quiero decir tiene que ver con esto.
En mi explicación anterior faltaron dos o tres puntos que tenía que haberte dicho. Uno, que estoy harto de que la historia de la cultura cubana sean PM, la UMAP y el Caso Padilla. La historia de la cultura cubana después del triunfo de la Revolución , en tanto que continuidad de lo anterior, continuidad y ruptura como es todo instante histórico, me parece que se ha empequeñecido. Aunque traté de explicarlo diciendo que el silencio en el que habíamos permanecido tantos años, muchos, dejando que el único vocero de la Revolución fuera Fidel, claro, nuestro gran comunicador; y todo el mundo en el silencio, no abordando nada, aun sabiendo todo lo que se decía en el exterior. Y algunos del interior, revolucionarios, además, pero que se enredan en este hecho de que para ser escuchado hay que hablar de PM y de la UMAP , como si los procesos históricos no fueran altamente complejos, tuvieran etapas, se cometieran errores, se superaran, como lo hacen las personas. Hombre o mujer, nadie es igual diez años después. Lo mismo pasó en la época. Y han pasado tantas cosas de las cuales no se hablan. Entre otras, se resaltan todos nuestros defectos, nuestros fallos, los vacíos que tiene todavía nuestra sociedad, de que el socialismo no haya podido ser lo que queríamos, etcétera. Tenemos 800 mil universitarios. La riqueza más grande de un país es eso. Es una riqueza inoperante en este instante, pero al menor chance de que despegue de nuevo la sociedad cubana, que está estancada, hay algo que ya no hay que construir y es el tesoro más grande. No lo digo por gusto. Si ahora el Banco Mundial, el superbanco y el archibanco, todas esas cosas que existen por ahí y una concentración de millonarios que sigan queriendo aportar para el desarrollo de Cuba dieran 50 mil millones de euros para el desarrollo, podíamos hacerlo. Pero si le dieran 50 mil millones a otro país de la región, no pueden desarrollarse, ¿qué te parece? No pueden hacer nada. Y, aunque yo viví en México y agradezco muchas cosas a México, te diré lo siguiente: una de las cosas que ayudaron al desarrollo de México fue que entraran 300 mil personas preparadas de la República española de un tirón, en un año. Esa es la inversión más importante siempre. En esta época que vivimos, mucho más. Sin el saber no hay desarrollo. Bien, tenemos esa inmensa cuenta en el banco y momentáneamente no podemos hacer nada con ella, pero podremos hacer. Es mi confianza, yo soy un optimista.
Ahora, no dije otra cosa que es muy importante y que tiene que ver con la pregunta que me has hecho sobre mí mismo. Yo era alguien que había participado en la lucha de un modo directo, había sido torturado, que me hicieron salir de Cuba en esas condiciones. Me hicieron salir porque ya no podía resistir La Habana. Ya había decidido participar de otro modo. Este es el momento en el que ya era del 26, no del Partido; pero, tenía la experiencia del Partido. Eso me permitió analizar muchas cosas. Tampoco hay que olvidar que había vivido casi tres años en Europa y había alcanzado un nivel de información cultural, no sólo en la cultura, me interesé mucho en la política cultural de la URSS. Todo lo que había pasado antes del Congreso de intelectuales del 34 en el que se proclamó el realismo socialista. Había leído una buena parte de la literatura y de los libros sobre arte que una editorial, que se llamaba Slavia, que funcionaba en Suiza. Había estudiado a fondo lo que había pasado en la URSS. Aunque no estaba seguro de que íbamos a llegar al poder, estaba eso como un sedimento mío. Al triunfo de la revolución, no solo yo, todos los que participamos de un modo activo, nos manteníamos en algo así como “alerta de combate”. Y cuando empezaron a pasar estas cosas, pasa que algunas gentes yo ni sabía quiénes eran. Quiero decir, de esos jóvenes de Lunes. Yo sabía quiénes eran las grandes figuras, y no puede olvidarse que ellos también eran jóvenes que estaban empezando.
El otro día se estaba hablando de El Puente, yo me acuerdo que yo conocía a gente de El Puente, pero porque me abordaban, porque iban a mi casa, incluso. Si llega a ser por la vida natural de las cosas, nunca hubiera sabido quiénes eran. Estaba atareado, en el equipo que redactaba las leyes de la Revolución , la Ley de la Reforma Agraria , no ocupándome de las broncas entre El Puente y no sé quién o lo que había pasado entre Ciclón y Orígenes. No es que lo ignorara, es que no eran prioridades mías. Lo que pasa es que, de buenas a primeras, sentimos un grupo de nosotros, y ahora voy a llegar al otro aspecto, que el periódico Revolución estaba utilizando la cultura para apoderarse de los medios de comunicación, que eran los que le interesaban de verdad. Hay que decir lo siguiente: una parte de los participantes en toda esta época que eran militantes del viejo Partido tenían la conciencia plena de apoderarse del poder. Te diré, para mencionar nada más que en el campo de la cultura, que ésta era la mentalidad de Edith García Buchaca, que quería ser ministro de Cultura, y que puedo afirmarlo, porque me lo pidió a mí, quería que se creara el Ministerio y ser Ministra; y arrastrada por el momento Mirta Aguirre, instrumentalizada primero, apartada después. Dos mujeres de talento, una de inmenso talento y de inmensa cultura Mirta; otra, culta y de talento, pero más política y más estalinista que Stalin. Bueno, eso es exagerar, más que Stalin no podía serlo. Estoy hablando de la cultura. A su vez, el Movimiento 26 de Julio no era un monolito. El 26 no era un monolito porque algunos teníamos esa adopción marxista dentro del 26, pero otros, que eran tan revolucionaros como nosotros porque habían participado también en la Revolución como acto y no como palabrería —digo palabrería y parece despreciativo, no es así; hay veces que palabrería no significa despreciar—, los otros, que no voy a mencionar, porque no estoy dispuesto a mencionar gente que son más que revolucionarios, los que están vivos y los que están muertos, que no habían aceptado todavía el marxismo. Todos éramos del mismo Movimiento. Había gente que había aceptado el marxismo, pero le tenía horror al PSP. Si fuera un monolito no hubiera habido tantas decepciones, tantos enredos y deserciones. Nosotros no estábamos discutiendo con conspiradores. Como ya dije: la naturaleza personal de Franqui no estaba predestinada a ser un contrarrevolucionario, aunque haya terminado en eso. Otros sí, porque su pensamiento no podía evolucionar.
Había también dos PSP, uno más joven, del que fueron parte esos compañeros que después se quedaron conmigo en el ICAIC, pero que un día, en una reunión convocada por el PSP y presidida por Edith García Buchaca… —esto estaba pasando en el mismo momento de PM, lo que pasa es que no lo sabe la gente—, se intentó ponerme un comisario. Y todos lo aceptaron, porque Edith les informó que Fidel le estaba pasando el poder al Partido. Se tragaron lo que le dijeron, porque era muy en serio, porque había mucha confusión. Era una época de entusiasmo desbordarte, de pasión revolucionaria, con banderas y amores y alegría. También de turbulencia inmensa, de cuál era el camino, de qué es lo que se quería hacer. Yo no acepté y, cuando salí de ahí, me fui directo a ver a Fidel. No estaba Fidel y se lo conté a Celia —Fidel y Celia vivían a unas cuadras del ICAIC. Celia se indignó: «Está pasando en todo el país. Nos tienen tomado el teléfono». ¡A Fidel!, ¡Fidel vivía ahí! Y yo, que nunca he hecho las cosas como me las indican, sino de acuerdo con mi filtro, boté a los que tenía que botar y dejé a los que tenía que dejar. Los que eran de verdad cineastas en potencia se quedaron conmigo. Tomé el mando como mi generación lo ha hecho siempre en circunstancias difíciles, de mandón.
En realidad, todo lo sabía desde antes. Porque Tony Briones —que era un muchacho que yo me había encontrado en un campamento que teníamos en México, que fue él quien vigiló la construcción de los estudios en Cubanacán y otras cosas que nosotros nacionalizamos, que nos ayudó cuando tomamos la televisión de Pumarejo y no se separó de mí hasta que lo mataron en Venezuela— levanta un intercomunicador para comunicarse con alguien (los intercomunicadores eran cosas estrafalarias, enormes) y se había quedado del otro lado un intercomunicador mal colgado, y escucha una reunión de la que yo no estaba informado. Me dice, «ven acá». Yo me acerco y escuchamos que se esta planeando lo del comisario. Es decir, que a la otra reunión yo voy ya preparado; pero, pensando que lo podía parar explicando a los compañeros, etcétera. Pero me encuentro que esa reunión la estaba dirigiendo Edith García Buchaca, que a su vez encabezaba la Comisión de Cultura del PSP, que debía estar disuelta y que no lo estaba.
Entonces, toda esta convulsa situación es el marco de PM. Alguna gente, cuando maneja las cosas, a falta de suficiente información, cree que yo pude hacer lo de PM solo. Pero el PSP se metió también, y se metió Blas, y se metió Mirta. La mejor prueba es que cuando… se produce la reunión de la Casa de las Américas, donde se discute el destino de PM, estoy ajeno. Es Mirta Aguirre y su equipo del PSP los que van allí y discuten, y hablan de que se ponga en las organizaciones y hacen de esto… lo que pasa es que Sabá y el otro muchacho se presentan en el quinto piso —todavía no estaba mi oficina en el séptimo piso del ICAIC, y me llaman fascista. Entonces, les entré a piñazos. Claro, tú ves ahora un personaje que no puede entrarles a piñazos a nadie, pero en aquel momento yo era otro, física y mentalmente. Tenía mezclada mi condición de combatiente y mi condición de intelectual, sin que todavía no depurara el lenguaje y las actitudes de una cosa y de la otra. Por eso es que yo digo que hubiera actuado posiblemente distinto.
Hoy hubiera sido más maquiavélico, es decir más diabólico. No vamos a decir maquiavélico porque Maquiavelo en definitiva no merece todo lo malo; vamos a decir diabólico, el diablo sí se lo merece. Creo que la inteligencia cuando es madura tiene un ángulo de diabolismo; si no, no es inteligencia. Yo debía haber comprendido que les estaba poniendo en bandeja un martirologio ridículo. No valía la pena aquello. Ahora, se callan muchas cosas. Primero, yo no me quedé con PM, yo se la entregué. Después se discutió cómo se usaba PM, etcétera, etcétera. Y le dejé esa misión a otros. Sabá se quedó en Cuba y fue funcionario de Cubarteimpex, y viajó hacia adentro hacia afuera. Pasaron años antes de que ellos decidieran convertirse en mártires. No sé si esto tú lo sabes, porque ahora tú pasaste de Lunes de Revolución a PM. Ellos se quedaron en Cuba, fueron funcionarios, y Padilla fue el dirigente de Cubarteimpex. Iba y venía y compraba libros. Las cosas no son tan simples. Guillermo Cabrera Infante tampoco se fue enseguida. Fue Consejero cultural en Bélgica, mala apuesta de Edith García Buchaca, que tenía poder para hacer esas cosas en su momento, y el embajador era nada menos que Gustavo Arcos, hasta el final jefe contrarrevolucionario, más bruto que una piedra, más salvaje que una piedra, racista, la negación de un revolucionario.
Ese era el Alfredo que estaba actuando en aquel momento. Pero, podía actuar hasta cierto punto, porque estaba la fuerza del PSP ahí. Yo no era todo lo lúcido que puedo ser hoy. No me había dado cuenta de que estaba poniéndoles en bandeja el martirologio, que además no se dio enseguida. Pasaron años. Después ha sido utilizado, es utilizado por los de afuera y también por los de adentro. La mejor prueba es que seguimos discutiendo lo mismo y no lo que hay que discutir.
—Los acontecimientos se quedan convertidos en mitos.
Se quedan como un mito, y el poder de un mito hay que saberlo. En determinadas ocasiones… por ejemplo, en el caso de dos cineastas que detuvieron porque uno hizo un documental masturbándose y hablando de la Revolución al mismo tiempo… los detuvieron. Yo no te voy a decir lo que hice, pero planteé que eso era un disparate. Qué más da que se masturben. Que hagan lo que les de la gana. Lo mejor sería sacarlos de la cárcel y dejarles en libertad. Así se hizo, y qué ha pasado, ¡nada!
Cuando Reinaldo Arenas salió de Cuba, ya se le había abierto el camino para que trabajara en la revista Cine cubano, a petición de la Inteligencia , porque otros organismos no lo quisieron aceptar y era el general Arquímedes quien estaba gestionando ponerlo en algún lugar para que pudiera repuntar. Reynaldo llegó a Miami. ¿Tú sabes lo que le pasó? Él nunca lo narró pero te juro que es así, y si un día estás presente y coincides te presento a mis amigos cubano-americanos, a la gente a la que tuvo que acudir Reynaldo para alquilar un apartamento en Miami. Porque no le querían alquilar allí un apartamento por ser homosexual.
Si en Cuba la homofobia estaba calientica, y es verdad, que no me digan que los cubanos en Miami aceptaban a los homosexuales. El macherío no surgió con la Revolución. El macherío existía antes. Existe en el trópico, existe en el mundo latino, existe en el mundo católico, existe en el mundo santero y existe en el hampa y existe en la burguesía. Ahora la gente se está civilizando, está aceptando la diversidad en el mundo. Eso no surgió en Cuba, ni cosa parecida. Es normal que entre el machismo, la vida guerrillera de una época, las condiciones de convivencia en la clandestinidad y la ignorancia, la homofobia era inevitable. El peor enemigo de la diversidad de criterios es la ignorancia. Por lo tanto, el peor enemigo de la Revolución es la ignorancia. Y éramos ignorantes. Esa es la verdad. Todo esto para decirte, que había demasiadas fuerzas encontradas. Todas, en el fondo, luchando por el poder.
Ahora, hay que comprender que la lucha que había era muy confusa. Franqui y lo que él tenía a su alrededor no estaban contra la idea socialista, tenían el terror de que la idea socialista fuera decomisada por el PSP. Pero yo tenía la convicción de que Fidel no iba a ser manipulado por nadie, ni por el PSP, ni por quien más influencia tuviera en él, ni por mí tampoco. Fidel no era manipulable. Fidel tenía su diseño, y yo acepté el suyo. Contrario a lo que hizo Franqui y lo pagaron los de Lunes de Revolución, sin ser culpables y sin saber lo que estaba pasando.
—Pero, lo ocurrido luego de las “Palabras a los intelectuales”, que fue en lo que desembocó todo esto, ¿hizo bien o hizo mal a la intelectualidad?
Fidel no podía hacer otra cosa. Supo lo que hacía, acertó y fue para bien.
—Pero, ¿se mal interpretaron las palabras?, aquello de “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”.
Creo que para el trabajo intelectual fue más que positivo. Eso no quiere decir que unos años después en el Congreso de Educación y Cultura no haya pasado lo que pasó. Son dos cosas distintas. Se tergiversaron, pero no las palabras. Fue violada la línea. Incluso, el discurso de Fidel no tiene nada que ver con lo que se acuerda allí. El discurso de Fidel es una pasión latinoamericana. Y cuando Fidel se vuelca sobre Latinoamérica se está separando de la Unión Soviética. Hay que saber leer. Aunque sea aliado, la tenga y la necesite. Y cuando hace la Zafra de los 10 millones, que ya yo estoy hasta lo último con la interpretación de la Zafra de los 10 millones. Es verdad que fracasa, pero hay que reconocerle otra cosa: Fidel hace la Zafra de los 10 millones porque está desesperado por no caer en manos de la Unión Soviética. Está desesperado por encontrar un asidero para poder desarrollar su propia política. Ese es el carácter no lineal de la historia. ¡Es todo tan complejo, inciden tantas fuerzas! El papel de las circunstancias… ¿cómo podíamos nosotros cuando teníamos 19, 20, 21 años? Los que éramos en esa época no somos los mismos después, y cuando llega el triunfo de la Revolución …
El primer problema para mí es pensar que jóvenes como ustedes tengan que escribir sobre temas que no vivieron. Tienen que encontrar un hilo por aquí, un hilo por allá, porque no hemos dicho nuestras verdades.
—Algunos de los entrevistados durante esta búsqueda para rehacer el tema de Lunes de Revolución me dicen que es necesario esperar más tiempo, que ya de esto escribió un puertorriqueño y no lo hizo bien; que escribió una brasileña, y tampoco. Les digo, pero cómo ellos van hacerlo bien si nosotros, que somos cubanos no acabamos de entender cuanto ha pasado en este tiempo.
¡Cómo lo van entender!
—Alfredo, además de andar en estos asuntos organizativos junto a Fidel, en las leyes revolucionarias, usted era también director del ICAIC. Entonces…
Las cosas no son así. El ICAIC se fundó el 24 de marzo del 59, pero Fidel me había dicho meses antes: «no te puedes ocupar del cine». Pero, un día me dijo: «prepara ahora la Ley del cine». Imagínate, yo estaba en la Ley de Reforma Agraria, estaba en algo tan descabellado para mí como la Ley de la Marina Mercante. Él veía que yo hacía todo, y estaba con él, y me iba en los helicópteros a visitar lugares… yo dije «no puedo perder la oportunidad». Formé un grupo entre los que estaban Titón, Julio [García-Espinosa], Humberto Ramos que era el jurista... Un grupito pequeño, que se metió a prepararlo todo conmigo. Preparamos la ley. Quería que en la Ley aparecieran determinadas frases. Sobre todo me interesaba la primera frase: “el cine es un arte”, que fuera el primer país del mundo en que su ley del cine recordara que el cine es un arte. Eso no quiere decir que pude dedicarle todo el tiempo. Lo que pasa es que cuando uno tiene esa edad se multiplica, no duerme, hace locuras. Lo hacia todo y no pasaba nada, seguí viviendo y no me di cuenta de que paralizaba otras cosas de mi desarrollo. Después de 23 años de estar al frente del ICAIC —tres años había sido mi pacto con Fidel, porque después iba a dedicarme a hacer cine yo— salí para la UNESCO. No salí contento, porque era el resultado de las broncas con Tony Pérez [Herrero]. Creía que me habían derrotado, pero en realidad creo que me preservaron; Fidel hace eso. Y ¿tú sabes lo que hice los 10 años que estuve en París? Reciclarme. Los pasé estudiando. Porque aunque tenía funciones no es lo mismo que la locura de este país.
—Yo le recordaba lo del ICAIC porque los estudiosos de la época, quienes se han acercado al problema, insisten en que eso fue, efectivamente, una lucha por el poder, el poder cultural. Y de alguna manera usted representaba una parte de esas fuerzas…
Lo que no soporto es la idea de que era el PSP contra… mentira. En Revolución estaba una fracción, una parte del 26, reclutada por Franqui, como te expliqué.
Cuando Graziella me dijo que le interesaba que te recibiera. Yo dije: «bueno, yo no sé quién es este; pero Graziella sí sé quién es». Y dije, «bueno, déjame jugármela, porque esto es jugársela, porque me pueden instrumentar». Me ha parecido que no eres de esa categoría, pero lo que quiero es, ya que hay alguien que se va a dedicar a esto, decirle un punto de vista que no acaba de aparecer y que en los libros míos empieza a aparecer. Creo que tiene que aparecer específicamente. Quiero decirte que pasé una parte de la mañana de hoy escribiéndote una carta, que la voy a terminar algún día y te la mandaré. Es mi modo de decir estas cosas por escrito, organizadamente, etcétera. Yo me comunico con mis amigos por carta.
—Quería retomar esto que usted mencionaba de la ignorancia y el mal que hace. Parece que ha sido, entonces, la ignorancia la que ha convertido su imagen en la de un anti-Lunes. Y si ha sido la ignorancia…
No ha sido la ignorancia. Es toda una voluntad. Una voluntad, que quienes desarrollan son los de afuera.
—¿De manera consciente?
Conscientemente. Es verdad que me enfrenté a Lunes, pero no es a Lunes al que me enfrenté, fue a Franqui. Como te he precisado antes. Incluso, las palabras de Fidel a los intelectuales comienzan de otro modo. Evidentemente Fidel empieza a pensar cómo arbitrar entre todos. Entre todos, no es dos grupos, son muchos y diferenciados incluso en las mismas organizaciones. Esto que me voy a atrever a decirte, aunque estés grabándolo, no lo tomes como una convicción porque tengo dudas, pero debo decirte que ese instante que conduce a la reunión de Fidel con los intelectuales y todo este clima, fue el que creó que Fidel comprendiera muy bien que tenía que actuar y que tenía que unir porque se había dividido demasiado el ambiente. Pero, después no hablar de estas cosas, y quedarnos nada más que con el discurso de Fidel —discurso que no solo es la frase tan citada—, a veces dudo si fue una involuntaria decisión, falta de creatividad o debilidad de nuestra parte: toda idea grande y abarcadora merece ser continuada, afirmada y enriquecida, también intelectualmente.
Yo empecé a publicar mis textos hace diez años nada más. ¿Por qué? Nadie ha contestado nada. Qué orgullo teníamos de no dialogar con el enemigo. No era dialogar, era enfrentarnos. El único que se enfrentaba era Fidel. Pero, desde la Revolución hay pocas respuestas. Incluso, cuando el Caso Padilla, cuando pasa todo, Fidel dice horrores de la intelectualidad que nos empieza a condenar, pero me manda para Europa con esta instrucción: convencer, neutralizar, conquistar. Hay una posición que no es contradictoria, que es lo que siempre digo a nuestros embajadores, no es a los convencidos con los que hay que convencer. No es ese el trabajo. El trabajo de un Embajador es ir a los otros, es enriquecer, ampliar el área de los que nos comprenden. Trabajar con las organizaciones de apoyo, que lo haga el segundo secretario. Pero tengo que trabajar precisamente con los que no quieren acercarse a mí. Y hay algunos embajadores que actúan así, que hablan con las organizaciones de solidaridad, almuerzan con las organizaciones de solidaridad, comen con las organizaciones de solidaridad, mandan recados a las organizaciones de solidaridad y mandan informes aquí sobre el trabajo con las organizaciones de solidaridad. Bueno, ¿y qué? Si cuando yo voy a hacer un trabajo en el exterior no voy a consolidar lo que tengo, sino a ampliar el campo de acción. Es como yo veo la diplomacia y como veo también la polémica. Y ¿cuál es el resultado de este silencio? Que no hay polemistas, que salen por ahí y no pueden enfrentar una conferencia de prensa, la época de los Raúl Roa se había terminado. Ahora puede que algunos intelectuales lo puedan hacer, pero… ¿los periodistas por qué no lo pueden hacer? Prácticamente no hay un periodista que sepa contestar a nadie. Temen que le den un palo después, cuyo chichón no se cura en 10 años. Pienso que entonces, ahora y siempre no importa la condición, las posibilidades, etcétera. Hay que tener algunas otras cosas, pero también hay que tener lo que no tienen… jugársela. Y si le dicen que se equivocaron pues le digo para eso estoy. No hay modo de que en un combate siempre se gane, por qué le aceptamos a los peloteros que pierdan un día y yo polemista no puedo perder un día. Ese es el problema.
Fuente: http://www.revistacaliban.cu/entrevista.php?numero=5